Armando Lau Gutiérrez
Los señores de la organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza y Dante Caputo, vinieron solamente a parar el conflicto entre los poderes Legislativo y Ejecutivo. No les interesa que el presidente Bolaños termine su período como una simple figura decorativa. Según el señor Caputo, la crisis de Nicaragua ocurre en muchos países de la región. Pero en Nicaragua existe el fenómeno político del caudillismo y una dictadura de partidos.
Todo el poder político está atado a los caudillistas. Los poderes del Estado: Judicial, Legislativo, Consejo Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia, están manejados por títeres dentro del nefasto engranaje político denominado “pacto” entre el FSLN y el PLC. Por eso somos los últimos en productividad en el área de Centroamérica y el segundo más pobre de América Latina. Somos un país endeudado, en espera que nos condonen la deuda, por culpa de los malos hijos de Nicaragua. A pesar de que somos un país potencialmente ricos. Todo se vino al suelo después que el sandinismo asumió el poder.
El pueblo libera al pueblo. Si los caudillistas no permiten realizar elecciones primarias en libertad, no queda otro recurso que la coalición de partidos políticos con nuestro emblema “Azul y Blanco”.
Como protesta cívica usemos en nuestros vehículos la bandera azul y blanca que es nuestra “enseña triunfal”. Como una presión patriótica nacionalista, contra el abominable pacto del FSLN y PLC.