Edgard Rodríguez C. [email protected]
Una de las más notorias debilidades que solemos tener aquí, es llegar a diario a conclusiones de alcance universal. Nos montamos en hechos propiamente coyunturales y hacemos juicios de manera global.
Un día Vicente Padilla lanza como si fuera un clon de Juan Marichal y entonces lo comparamos con los mejores pistoleros de la liga. A la siguiente salida, lo atacan y entonces vaticinamos que en un mes estará de regreso en Chinandega.
Ahorita mismo, su puesto ciertamente ha estado en peligro. El manager Ed Wade afirmó que si no lanzaba bien ante los Piratas, los Filis estaban listos para explorar otra alternativas, pero aquí ya lo estábamos enviando a las Ligas Menores.
Se dijo que por su labor ningún equipo lo agarraría en un cambio y que su salario es un freno en cualquier transacción. Falso. Padilla calza en cualquier staff de las Mayores y sus 3.2 millones de dólares son como el pelo de un gato en una industria en la cual la plata corre a mares.
Padilla es simplemente un buen lanzador que pasa por un mal momento. No es posible que tantos expertos —peloteros, coaches y cronistas—, que han elogiado su material, no tengan idea de lo que han estado hablando.
Ahora ha ganado y creemos que superó una agria etapa. Pero eso no lo sabemos. Su labor fue alentadora y trae paz en medio de la tormenta, pero necesita mostrar más faenas de ese calibre. Sólo así recuperará la credibilidad.
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“La diferencia entre su labor ahora (ante los Piratas) y las anteriores, fue su concentración”, dijo Rich Dubbe, coach de pitcheo.
“Pienso que Padilla lanzó bien. Su bola rápida fue consistente entre 94 y 95 millas. Lanzó muy bien”, agregó Charlie Manuel.
“Padilla es una pieza importante en nuestra rotación. Lo necesitamos”, señaló Mike Lieberthal.