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El púgil capitalino Román “Chocolatito” González dejó una gran impresión en su debut profesional del pasado viernes en el Centro de Convenciones del Hotel Camino Real, al noquear en apenas dos asaltos al desconocido Melvin Urbina.
Es cierto que Urbina no era un rival para poner en aprietos al menor de la descendencia de los “Chocolates”.
Sin embargo, en poco menos de seis minutos vimos la máxima esperanza del gimnasio manejado por Alexis Argüello en los últimos dos años: un boxeador con una gran confianza en sus condiciones, que da espectáculo, capaz de ir a fondo ante sus rivales con buen boxeo, pero pasando golpes y estableciendo su ritmo.
González no estuvo mucho tiempo en el boxeo aficionado, pero aún así logró coronarse en el Campeonato Centroamericano realizado el año pasado en Costa Rica, combatiendo en los 48 kilos.
Era uno de los grandes candidatos a repetir en el pasado Centroamericano que se hizo aquí hace un par de semanas, pero los problemas entre Alexis y la Federación de Boxeo impidieron su actuación ante su público.
El muchacho lucía con muchas posibilidades de repetir el oro, pero se perdió la oportunidad y mejor se decidió en apurar su salto al profesionalismo con apenas una derrota frente a Saúl Baca en 66 combates.
Lo bueno de todo es que Alexis y los entrenadores del gimnasio Róger Deshón han trabajado mucho en la sicología de peleadores como el mismo “Chocolatito”, José “Quiebra Jícara” Alfaro, Wilmer Hernández, Sergio Gómez, insistiendo en mantener la sencillez como persona y ser trabajador, como ocurría con el mismo Alexis.
Aquí, en el boxeo nacional, se han perdido muchos buenos talentos por falta de disciplina. Incluso, algunos entrenan un par de semanas para peleas importantes, o comienzan sus dietas a pocos días de sus compromisos, poniendo es riesgo su salud y por supuesto su vida.
Sin duda alguna, con Alfaro, Hernández y ahora el “Chocolate”, estamos en presencia de nuevas figuras que conocen la importancia de la disciplina en el deporte de alto rendimiento, algo que ha caracterizado a Luis Pérez, que ayudó mucho en la carrera de Rosendo Álvarez y que en algunas ocasiones empleó Ricardo Mayorga.
Otro que está haciendo un buen trabajo es el coronel Juan Alberto Molinares, director del Centro Superior de Estudios Militares, quien está aportando a la formación de nuevos boxeadores como Ronny McField, quien seguramente dará mucho de qué hablar cuando enfrente a peleadores de más exigencia.
Ojalá que pronto tengamos a más personas trabajando en la formación de nuevos valores, que entiendan la importancia de la disciplina y el trabajo para cumplir con sus aspiraciones campeoniles.