- La víctima se introdujo varias veces a manera de broma, pero al final no regresó
Carlos Martínez Morá[email protected]
Entre el llanto de sus familiares fue sepultado ayer en el Cementerio General de Managua, el joven Carlos Camilo Cienfuegos Ruiz, de 19 años.
El muchacho murió ahogado dentro de una alcantarilla, a la que se introdujo mientras bromeaba con sus amigos, en las inmediaciones del barrio Monseñor Lezcano.
Vecinos que conocieron el hecho informaron que Carlos Camilo desde temprano estuvo en la calle jugando con sus amigos y de pronto se le ocurrió introducirse a la alcantarilla.
“Pero en una de esas veces, parece que se quedó dormido, ya que andaba tomado, la corriente se lo llevó”, indicó la joven Gloria Dávila Plata, quien aseguró ser pariente cercana del fallecido.
Explicó que Carlos Camilo había estado tomando licor con sus amigos y se empezó a introducir al hueco de una alcantarilla, situada de los semáforos de Linda Vista varias cuadras hacia arriba. Pero cuando el muchacho comenzó con ese juego no había corriente.
NADIE LO VIO SALIR
Sin embargo la última vez que lo hizo, sus amigos notaron que Carlos Camilo no salía del hueco por lo que decidieron bajar a buscarlo y ya no lo encontraron.
“Parece que se quedó dormido y como había llovido en Managua, la alcantarilla se llenó de agua y lo arrastró hasta el sector de Acahualinca”, indicó la joven.
La madre del fallecido fue consultada sobre este hecho pero no quiso decir nada al respecto.
La Policía del Distrito Dos informó que el caso fue tipificado como muerte accidental y descarta que en el hecho haya existido mano criminal.
De acuerdo a la versión de los vecinos, Carlos Camilo tomaba mucho licor y que posiblemente ese problema incidió mucho en su deceso.
ANDUVO DESPIDIÉNDOSE
Gloria Dávila indicó que días antes de este fatal suceso, Carlos Camilo Cienfuegos se anduvo despidiendo de sus amigos y de algunos de sus familiares.
“Parece que presentía la muerte o se sentía deprimido, porque a cualquier amigo que encontraba en la calle le decía que lo recordara, pero a nadie le dijo que se iba a morir o que se iría a otro lugar”, dijo.
Señaló que el hecho se produjo a eso de las 4:30 p.m. del miércoles de esta semana y que fue hasta las 6:30 p.m. de ese mismo día que sus amigos y los bomberos lo encontraron cerca de la costa del Lago de Managua, en la desembocadura de un cauce, situado en las inmediaciones del barrio Acahualinca.
El joven fue sepultado a eso de las 12:00 m de ayer en el Cementerio General de Managua, después de una misa de cuerpo presente que le oficiaron en la Iglesia de Monseñor Lezcano, en el Distrito Dos de Managua.