Arlen CerdaCORRESPONSAL / [email protected]
El departamento de Granada es propenso a inundaciones y deslizamientos de tierra que afectan durante el invierno a sus habitantes en los diferentes municipios, reconoció el teniente coronel Néstor Solís, delegado de Defensa Civil del Ejército de Nicaragua en la IV Región, tras el tornado que azotó tres barrios locales la madrugada del miércoles
El fenómeno dejó 22 casas dañadas y 24 familias afectadas, para un total de 116 personas damnificadas que reportan más de 600 mil córdobas en daños materiales, principalmente en el techo de sus viviendas, que aún no reparan porque la Alcaldía Municipal carece de fondos y el Gobierno Central aún no responde.
ALERTA Y SIN RECURSOS
El tornado es el segundo estrago de trascendencia que dejan las lluvias este año en la ciudad. El primero fue a finales de abril cuando un inesperado aguacero que duró dos días inundó varios barrios.
Sin embargo, las lluvias apenas empiezan y esto preocupa a las autoridades locales. “Todo el Comité Municipal para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres Naturales está alerta”, aseguró la vicealcaldesa Rosalía Castrillo, quien señala que no disponen de un fondo para atender estas emergencias.
Las autoridades locales urgen mil 418 pies de láminas de zinc, 137 perlines dobles, 114 sencillos, 497 libras de soldadura y más de 15 mil golosos para restaurar los techos.
ÁREAS VULNERABLES
Para el teniente coronel Solís, la vulnerabilidad se acentúa en todo el departamento porque éste carece de un sistema de alcantarillas que provoca inundaciones en las calles y barrios de los municipios y comunidades rurales.
Según Solís, las áreas más vulnerables en Granada por inundaciones son Tepalón y El Guayabo, ubicadas en el camino hacia Malacatoya.
Además, el sector del campo de aterrizaje, Villa Solidaridad y El Capullo, ubicados en Carretera a Masaya; los barrios San Ignacio, El Pantanal, Valles de Granada, calle El Cementerio, asentamiento Manuel Montiel y barrio El Rosario, al sur.
En el área urbana, el riesgo de desastres aumenta porque hay centenares de casas construidas al borde de cauces proclives a derrumbes y más de 80 tragantes destapados.