Roberto Pérez Solí[email protected]
La desnutrición continúa galopando en Nicaragua. La última encuesta de micronutrientes, realizada por el Ministerio de Salud (Minsa) en el 2004, indica que el 20 por ciento de los niños menores de 5 años sufren de desnutrición crónica.
Sin embargo, la misma encuesta dice que hay lugares en los departamentos de León, Chinandega y Matagalpa donde los índices de desnutrición en la población infantil llegan, algunas veces, hasta a un 32 por ciento.
Estos datos se dieron a conocer en la clausura del primer foro sobre condiciones actuales de la seguridad alimentaria y nutricional que contó con la participación de entidades estatales, organismos no gubernamentales, privados y extranjeros.
“La situación nutricional en Nicaragua no es para alegrarse, esperamos que salga un plan de acción nacional que permita atender aquellos lugares que muestren una situación de desnutrición crónica”, indicó Margarita Gurdián, Ministra de Salud.
Pero el panorama se torna más grave cuando se conoce que la desnutrición vuelve a los niños más vulnerables a las enfermedades características de la infancia como las infecciones respiratorias, diarrea y anemia.
PROPUESTAS
“La situación es seria y hay que darle seguimiento”, expresó el doctor Antonio Largaespada, responsable del Área de Nutrición del Ministerio de Salud (Minsa). Agregó que debe existir un sistema de vigilancia continua para evitar estados nutricionales que ponga la vida de los niños al borde de la muerte.
George Baldino, representante del Sistema mesoamericano de alerta temprana para la seguridad alimentaria, consideró que el problema del hambre en Nicaragua se disminuiría si se “protege” a los pobres con programas que garanticen salud, educación y alimentos y exista apoyo para los sectores de escasos recursos con potencial productivo.
Según el estudio, la fortificación de la harina con hierro y el azúcar con vitamina A ayudaron a disminuir los índices de anemia hasta en un 17 por ciento en niños menores de 5 años.