Del barro a las alturas

Algunos artesanos de San Juan de Oriente, considerado por muchos como la meca de la cerámica nacional, han resurgido como la espuma, a tal punto que ahora se les ve en costosos vehículos, lo que para muchos es una muestra del éxito que han logrado a base de las artesanías de cerámica que tanta fama […]

  • Algunos artesanos de San Juan de Oriente, considerado por muchos como la meca de la cerámica nacional, han resurgido como la espuma, a tal punto que ahora se les ve en costosos vehículos, lo que para muchos es una muestra del éxito que han logrado a base de las artesanías de cerámica que tanta fama han sumado a nivel internacional. Aunque no todos corren la misma suerte

Ricardo Guerrero [email protected]

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Felipe Gutiérrez, productor de cerámica de San Juan de Oriente, Masaya, es el vivo ejemplo de cómo el comercio de este rubro está creciendo de manera acelerada. En su taller se nota un espectacular movimiento de trabajadores, en su mayoría del municipio, el negocio ha crecido tanto que ahora tiene que echar mano de una contadora, tiene una hermosa casa y cuenta con varios vehículos y uno se pregunta, ¿el barro da tanto como para comprar esto?

Pues sí, dice Felipe, quien ha sobresalido de entre más de seis mil sanjuaneños, de los cuales más del 90 por ciento, según cifras de la Alcaldía del municipio, se dedican a la fabricación de artesanías a punto de barro. Él manifiesta que su triunfo se lo debe a su constancia, “ya que para triunfar hay que ser paciente”, estima. “Todos tenemos la oportunidad, lo que necesitamos es dedicación y actitud positiva”.

Empezó a exportar de manera fluida desde el año 1999, con una cadena de tiendas de Estados Unidos, llamada Pirth One, desde ese tiempo ha estado importando, a razón de un contenedor cada dos meses, con aproximadamente unas cuatro mil piezas, “la meta hoy en día es producir un contenedor de mercadería cada mes”, señala muy optimista.

Gutiérrez cuenta que al inicio salía a vender cerámica a los mercados. “En ese momento, no tenía casa ni local. Comencé a conocer algunas galerías y fui haciendo clientela”.

Este empresario dice que la experiencia más aleccionadora que ha tenido, fue cuando prepararon el mayor pedido que ha salido de Nicaragua. Treinta y cinco mil piezas por valor de un 1.3 millones de córdobas. Jamás se había trabajado semejante cantidad de piezas. “Con ese pedido se puso a trabajar a casi todo el pueblo”, dijo.

Así como Gutiérrez, existen muchos ejemplos, de cómo con mucha dedicación e innovación se puede triunfar y desde ya en San Juan de Oriente, muchos artesanos del barro se están dedicando a la exportación de sus “obras de arte”, como suelen llamarles.

RECLAMOS AL GOBIERNO

Róger Calero es otro de los artesanos del barro de este municipio que está saliendo adelante, en este momento está exportando hacia Estados Unidos, Canadá, España, Italia, Inglaterra y Dinamarca.

Calero explica que el negocio iría mucho mejor si contaran con el apoyo gubernamental, “muchas veces ha venido gente del Mific, (Ministerio de Fomento, Industria y Comercio), y de Inpyme, (Instituto Nicaragüense de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa), sin embargo sólo se van en promesas y programas de ayudas que nunca nos llegan”.

Calero manifiesta que la única institución que les ha brindado la mano ha sido el Instituto para el Desarrollo de la Democracia (Ipade), “ellos nos han brindado capacitaciones en cuanto a cómo mejorar la calidad, así sobre cómo mercadear y eso nos ha sido de gran ayuda”, señaló.

En la misma situación se encuentra el artesano Humberto Munguía, quien está exportando hacia Estados Unidos y Canadá, aunque en menor cantidad que su hermano, Felipe Gutiérrez, Sin embargo, con lo poco que logra exportar ha logrado ampliar su casa y su taller. Munguía se queja de la poca ayuda del Gobierno y señala que el único apoyo que tiene han sido las capacitaciones que han recibido del Ipade, “me han enseñado a mercadear, cómo administrar mi dinero y cómo elaborar nuevos diseños”.

Su primera gran venta fue de 18 mil piezas y las tuvo que hacer en seis meses. Este artesano ha llegado a tener planillas de hasta 80 mil córdobas semanales. “Nosotros somos lo que estamos creando empleos no el Gobierno”, manifiesta.

Un empleado de estos talleres gana muy bien. El tornero, que es la persona que se encarga de darle forma al barro, cuando está baja la producción gana tres mil córdobas a la quincena, pero en tiempos normales llega a ganar hasta siete mil quincenales. Es el mejor pagado.

DEBEN ORGANIZARSE

No obstante Luis Carvajal, director de Innovación y Mercadeo de Inpyme, explicó que en estos momentos están desarrollando programas especiales dirigidos a las pequeñas empresas, dependiendo de la demanda que realizan los artesanos, siempre y cuando estén debidamente organizados.

“Nosotros promovemos la participación de los artesanos en ruedas de negocios nacionales e internacionales, y si de esa rueda de negocios surge una demanda de productos, nosotros junto al empresario identificamos dónde están sus requerimientos en apoyos técnicos y financieros, sin embargo, sino están organizados es difícil ayudarles”, señaló Carvajal.

De parte del Mific existe un proyecto de Apoyo a la Innovación Tecnológica, dirigido a las pequeñas y medianas empresas, sin embargo, los pequeños empresarios consultados por LA PRENSA manifestaron que la participación del Mific en el desarrollo de sus trabajos es “nula”, una vez nos dijeron que había una plata, sin embargo sólo se quedan en promesas “es más me atrevería a decir que la plata sí existía pero se queda en la misma burocracia que existe en el Gobierno”, indicó Calero.

Pedro Antonio Blandón, asesor de Comercio Exterior y consultor de Pequeñas y Medianas Empresas del Mific, dijo compartir la idea de los artesanos, “se están haciendo cosas, pero muy pocas, comparto la idea de ellos (artesanos), yo sé que tienen tantas necesidades”, sin explicar cuáles son las cosas que esa institución está haciendo por los artesanos.

UN COMERCIO EN CRECIMIENTO

Marco Rosa Soto, consultor de forma asociativa del Centro de Promoción de las Exportaciones CEI, hace sus cálculos, “este rubro tiene un crecimiento de más del 30 por ciento anual, sino veamos las cifras de las exportaciones”, dice.

Esta percepción es compartida por Felipe Gutiérrez, quien actualmente está en contacto con una de las tiendas más grandes de Estados Unidos, estas tiendas están solicitando un pedido de 15 mil piezas, de cinco a siete contenedores cada cuatrimestre.

Este joven artesano está esperando cuatro tornos eléctricos que le vienen de Estados Unidos y una amasadora moderna al igual que un horno industrial. Actualmente tiene otros compradores estadounidenses tales como: The Phillips Collection, Marshall y Target, importantes tiendas norteamericanas.

Actualmente Gutiérrez produce 10 mil dólares mensuales en cerámicas, “pero en este momento las ventas están bajas, hemos tenido ventas mayores de 20 mil dólares mensuales y llegamos a contar con más de 80 empleados y por el momento esperamos un pedido de 90 mil dólares”, explicó.

En el municipio de San Juan de Oriente existen, al igual que Gutiérrez, unos diez artesanos con un gran nivel de exportación y desarrollo, “con estos diez exportando diez mil dólares, estamos hablando de cien mil dólares al mes para el municipio”, dijo Elías Boza, alcalde de dicho municipio.

Boza estima que el Gobierno no está apoyando en nada, ya que el dinero que se destina a los artesanos nunca llega por la burocracia, las políticas públicas dirigidas al sector no están dando resultados, estimó.

Sin embargo, el CEI pretende ayudar a los artesanos en el tema de inteligencia de mercados. “Queremos que se conviertan en exportadores directos, estos artesanos deben tener en cuenta los destinos, las tendencias de los diferentes consumidores a nivel mundial y las mejores oportunidades de hacer negocios”, explicó Marco Soto.

La Alcaldía también tiene programas específicos dirigidos a promover a sus artesanos y una de las metas de este año es crear una página web, “para que el mundo tenga la oportunidad de conocer las obras de arte que elaboramos”, señaló el alcalde Boza.

EL PROCESO DE PRODUCCIÓN

Para hacer cualquier artesanía, obra de arte o material industrial como ladrillos y tejas de barro la fórmula es casi la misma. Se necesita materia prima: el barro.

En Nicaragua se usa principalmente el negro, mismo que abunda en todas partes del país. El cual se mezcla con agua para lograr obtener un pasta semihulosa.

Para la elaboración de ollas, comales, piezas de arte y artesanías en general, ladrillos, bloques, cenefas y tejas la pasta se mezcla con arena, mineral que sirve como antioxidante.

Luego se prepara la masa para moldear la pieza. Una vez hecho esto, se deja secando sean al tiempo o en hornos de vapor. Luego se ponen a hornar y la pieza queda lista para el engobado, que es una especie de afinamiento con un barro especial que es traído de El Sauce, León, poder aplicarle pintura o algún acabado adicional, que es lo que al final le da valor agregado.

LOS “FAMOSOS” COMERCIALIZADORES

Mientras centenares de micros, pequeños y medianos artesanos se esfuerzan trabajando en la elaboración de artículos de barro, los comercializadores se quedan con promedios de hasta 500 y hasta 800 por ciento y más de ganancia en cada pieza que venden.

La fórmula es una combinación de características que el mercado ofrece: facilidad de acceso a las instalaciones, especialización de los segmentos de consumos, exposiciones vistosas y por supuesto la composición de detalles en las piezas con un valor estético agregado que los actuales artesanos no han logrado después de estar en el negocio de las artesanías durante años.

Después de un día de trabajo, Ángel Calero, pequeño artesano que aún no ha logrado el éxito de Gutiérrez, Calero y Munguía, por fin terminó una pieza. Una escultura de unas 50 libras: una olla de barro, hecha a mano.

Si bien sacó el dinero que invirtió para su elaboración, la dueña de una tienda en Managua vino y se la compró sin pintar en 200 córdobas. La empresaria capitalina dio a pintar la pieza y le dio el acabado que el artesano jamás ha podido dar.

La dueña de la tienda, después de indicar al pintor cómo debía de pintar la pieza, le dijo que tenía que envejecerla, para darle misticidad. La pieza, en una tienda capitalina, fue vendida en menos de los que canta un gallo. El precio: 100 dólares, 1,675 córdobas, 800 por ciento más de lo que fue comprada originalmente por la dueña de la tienda.

Para tratar de corregir esos errores del mercado, el CEI, según Soto, destinará un gerente de mercado que sin cobrar un solo centavo, ayudará a los artesanos a convertirse en exportadores directos, sin necesidad de un intermediario “que al final es el que más gana”.

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