Edgard Tijerino [email protected]
Abróchense sus cinturones: Brasil contra Argentina hoy en la final de la Copa Confederaciones, algo así como ver a Joe Dimaggio retando a Bob Feller en beisbol, Jimmy Connors batallando con Bjorn Borg en una de las balaceras del tenis mundial, o Wilt Chamberlain frente a Bill Rusell sobre un humeante tabloncillo.
Hace apenas unas semanas, en este mes de junio, en la ciudad de Buenos Aires, se vieron por última vez las caras Brasil y Argentina. Amigos, no exagero, todavía hay manchas de sangre en el campamento brasileño.
La derrota por 3-1, consecuencia de dos goles de Hernán Crespo y uno de Juan Ramón Riquelme, dejó aturdidos a los pentacampeones, como viviendo en Comala o en Macondo.
Esta tarde Brasil y Argentina volverán a encontrarse cobijados por la incertidumbre de siempre, espoleados por una rivalidad largamente cultivada, y buscando sobre todo, como prevalecer aterrizando en la pista de la espectacularidad, atravesando por una mayúscula expectación.
Estos dos equipos, los mejores de América, que suman siete Copas del Mundo, tuvieron que esperar hasta 1974 para fajarse en una Copa del Mundo, y su mejor duelo, el más electrizante, fue el que protagonizaron en el Mundial de Italia en 1990, con Argentina imponiéndose 1-0, aprovechando la combinación de maniobras producida por la genialidad de Diego Maradona y la aparición oportuna y precisa, con la efectiva definición de Claudio Caniggia.
En las puertas del impredecible duelo, ninguno se ve en plenitud. Pero, ¿cómo crecen empujados por el amor propio y el fondo de venganza cada vez que miden fuerzas, habilidades y garra?
Los dos equipos se vieron recientemente empequeñecidos ante el funcionamiento de México en esta Copa Confederaciones. Brasil perdió 1-0, en tanto, Argentina se salvó por el gol hasta cierto punto casual logrado por Luciano Figueroa, y salió a flote en los penales.
Brasil estará sin Ronaldo y sin Roberto Carlos, y Argentina sin Crespo y sin Javier Saviola. ¿Qué importa eso? Acaso no cuentan con suficiente talento disponible para obviar esas ausencias.
¡Qué útil fue para Brasil clavarle 3-0 al campeón de Europa, Grecia! Esa diferencia le permitió sobrevivir a la inesperada derrota ante México y el sorprendente empate con Japón a dos goles.
Brasil salió de la mediocridad que mostró en el Grupo B, para imponerse 3-2 al equipo alemán, resultado que combinado con la victoria de Argentina sobre México por tiros de penal, garantizó esta final, nunca vista en Copas del Mundo.
Los gauchos derrotaron 2-1 a Túnez y 4-2 a Australia, antes de empatar con Alemania 2-2, cediendo el primer lugar del grupo A.
Luciano Galleti será el reemplazo del súbitamente entorpecido e imperdonablemente imprudente Javier Saviola en el duelo cumbre de la Copa Confederaciones.
Saviola agredió innecesariamente con una patada al mexicano Pineda y fue expulsado del juego, quedando al margen de la cuartilla.
ALINEACIONES
Argentina: Germán Lux, Javier Zanetti, Gabriel Milito, Fabricio Coloccini, Gabriel Heinze, Juan Sorín, Esteban Cambiasso, Mario Santana, Juan Riquelme, Luciano Galletti (Carlos Tévez) y Luciano Figueroa.
Brasil: Dida, Cicinho, Roque Junior, Lucio, Gilberto, Emerson, Zé Roberto, Kaká, Ronaldinho, Robinho y Adriano.
Árbitro: Lubos Michel (Eslovaquia).
Hoy desde las 1:45 p.m., en una transmisión del Canal 10 para nuestro país, Brasil contra Argentina, tan impredecible como Wellington-Napoleón en Waterloo.
A las 10:30 a.m., México se faja con Alemania, en señal del Canal 4, por el tercer lugar.