Carol MunguíaCORRESPONSAL / [email protected]
Los activos de lo que antes se denominó Alimentos Interamericanos S.A. (Alinsa), luego Productos del Mar S.A. (Promasa) y ahora Importadora del Pacífico (Impacsa), que funcionó en el Puerto de Corinto, está a punto de desaparecer.
Los actuales socios de Impacsa pusieron a la venta los terrenos de la que fuera una importante fuente de trabajo para 600 pescadores del Puerto de Corinto y largarse con el dinero.
Con lo que no contaban los dueños es que al frente de una alerta general se puso el alcalde de esa municipalidad, ingeniero Ernesto Méndez, quien advirtió que todo inversionista interesado en adquirir el lote de tierra frente a la bahía, debe abocarse con la Alcaldía de Corinto.
“Deben saber que desde hace 10 años, cuando la razón social era Promasa, se debían en obligaciones tributarias cinco mil 400 córdobas y que como Impacsa, aún no se han acercado a matricularse o a declarar sus impuestos como empresa”, dijo el edil.
Méndez dijo que apoya la inversión nacional o extranjera que llegue al Puerto, pero en este caso específico, afirmó defender el monto de 350 mil dólares que corresponde a la liquidación que le deben a gran cantidad de corinteños que laboraron para Promasa.
Lo anterior se genera al correrse el rumor que los dueños de Impacsa pretenden vender silenciosamente el terreno donde se estableció la empresa pesquera y largarse del puerto, dejando burlados a los obreros, a la municipalidad y demás acreedores que esperan la liquidación final de los bienes de la otrora Promasa.
“No pueden hacer ninguna transacción económica mientras no estén solventes con nosotros”, dijo el edil.
TRABAJADORES ESPERAN POR SU LIQUIDACIÓN
Los 208 trabajadores que juntaron sus liquidaciones, con cuyo monto el Gobierno les adjudicó la administración de la empresa Productos del Mar Sociedad Anónima (Promasa), están vigilantes sobre el rumbo de la compra de los últimos bienes que quedan de lo que fue su empresa.
Gertrudis Corea, secretaria de la Junta Directiva de Promasa, explicó que una vez vendidos los activos físicos sólo queda una embarcación y los terrenos, con los cuales se cubre la liquidación de los empleados, quienes depositaron sus liquidaciones con la esperanza de tener una fuente de trabajo permanente.
“Tanto don Carlos Jiménez como Howar Hok Chan, adquirieron los bienes de Promasa a través de una subasta forzada, porque ellos eran nuestros principales acreedores. Hubo una decadencia económica y la deuda creció a más de 21 mil dólares y ellos dos pidieron por pago los inventarios físicos a través de subasta pública”, detalló.
“Ahora nos queda esperar que se venda el bien y si la Alcaldía nos apoya a recuperar lo que nos corresponde, al menos tendremos un capital con qué comenzar una nueva actividad en este puerto, donde reina el desempleo”, concluyó Corea.