Pablo de JesúsAFP
SAN ANTONIO, EE.UU.- Después de quedarse como novia abandonada en el altar, los fanáticos de San Antonio rezan ahora porque sus Spurs encuentren la inspiración necesaria para derrotar hoy a los Pistons, en el partido que definirá el título de la NBA.
Incapaces de soportar la presión de los Pistons, y de su propio público, los Spurs cayeron por 95-86 en el sexto juego por el campeonato, y ahora la serie está empatada 3-3. El séptimo y decisivo encuentro se llevará a cabo hoy a las 8:00 de la noche en la arena del SBC Center de San Antonio.
La noche del martes la ciudad entera estaba preparada para la gran celebración. Miles de fanáticos, que no pudieron asegurar sus entradas al partido, disfrutaron el espectáculo en el centro de la ciudad, delante de inmensos televisores colocados en las calles, entre porciones de carne asada, tacos al carbón, cervezas y tequilas.
“Fue frustrante, pero igual el jueves (hoy) hacemos otra fiesta. Tienen que ganar de todos modos, pues le he rezado mucho al Santito Antonio por ese milagro”, dijo entre risas Margarita Estévez, trabajadora del hotel Marriot, donde se hospeda parte de la prensa que cubre el evento.
Hasta en los vestidores de los Spurs la champaña había sido puesta a enfriar desde temprano. Nadie contaba con que el mismo equipo que había logrado la hazaña de ganar el quinto choque en Detroit (96-95 en tiempo extra), sacudiéndose dos humillantes derrotas en esa plaza para tomar ventaja de 3-2 en la serie, se derrumbara tan estrepitosamente en su propia casa. Tampoco nadie se imaginaba que los Spurs iban a estar los últimos 2:22 minutos sin anotar una canasta.