- Hoy es un día clave para el futuro del diálogo, después de una intensa jornada de mediación de la OEA
- Esta mañana Insulza se reúne con Bolaños, antes de salir del país en una misión que parece “imposible”
Ludwin Loáisiga López yLuis Felipe [email protected]
Una intensa etapa de mediación, caracterizada por un total hermetismo, se vivió anoche cuando la misión de la Organización de Estados Americanos, encabezada por su Secretario General, José Miguel Insulza, se desplazaba entre la Casa Presidencial y la Secretaría del Frente Sandinista, sin que ninguna de las partes emitiera ninguna declaración.
Esta mañana, cuando Insulza se reúna con el presidente Enrique Bolaños, poco antes de salir del país, podrá saberse si finalmente Insulza logrará que lo que hasta ahora parece ser una “misión imposible” se haga realidad, y es lograr establecer un diálogo entre el FSLN, el PLC y el presidente Bolaños.
Hasta ayer a última hora las posiciones parecían irreconciliables. Tras la primera reunión que los sandinistas sostuvieron el jueves por la noche con Insulza, después que éste se reuniera con Bolaños por la mañana, dio como resultado dos aspectos fundamentales: por el lado de los sandinistas las reformas constitucionales seguirán implementándose, y la institución continental actuará en el diálogo nacional solamente como “facilitador”, mientras el presidente Bolaños insiste en desconocer las reformas constitucionales, las que considera ilegales.
“Las reformas ya están aprobadas (…) aquí tenemos un Estado de Derecho, una Constitución y unas leyes, y es en base al Estado de Derecho, la Constitución y las leyes que tenemos, hay que buscarle salida a estos problemas”, dijo Daniel Ortega, secretario del Frente Sandinista (FSLN).
Mientras, Insulza manifestó que la OEA actuará en el diálogo bajo las condiciones que las partes exijan, pero informó que por ahora serán facilitadores en las negociaciones.
“Nos hemos puesto de acuerdo con el Comandante en esa expresión, un rol de facilitador, en ningún caso vale imponer nada”, aseveró Insulza.
Tras una reunión que duró casi tres horas la noche del jueves y que finalizó muy cerca de la medianoche, el Secretario General de la OEA manifestó que en el diálogo deben participar “todas las fuerzas que tengan que participar”.
La respuesta de Ortega fue abrirle las puertas a todos los sectores sociales, gremios y empresarios.
El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), Alfredo Cuadra, indicó que están interesados en participar en el diálogo, pero bajo la condición de “la sinceridad y del cumplimiento de todas las partes”.
“Yo tengo la sensación de que existe un buen ánimo, existe disposición al diálogo y a resolver los problemas que están planteados”, expresó por su parte Insulza.
“Nosotros estamos dispuestos a participar en un grupo de observación, entiendo que se está trabajando con el cardenal —Miguel Obando—, con la Iglesia, entiendo que también están las Naciones Unidas; allí nosotros estamos dispuestos a participar en lo que se nos pida”, manifestó ayer Insulza, tras reunirse con el canciller Norman Caldera.
Carlos Tünnermann y Rosa Marina Zelaya, del Movimiento por Nicaragua, propusieron que la OEA además de facilitador en las negociaciones actúe como “garante”, en conjunto con Obando y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
“Estamos para facilitar y promover el diálogo, nosotros no estamos aquí para hacer imposiciones, estamos para facilitar, para promover, para ayudar en todo lo que podamos”, ratificó.
CANTAN CERO
Las cúpulas del Frente Sandinista y del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) le cantaron cero a la propuesta hecha por el presidente Enrique Bolaños, de iniciar de nuevo el diálogo político.
Tanto Ortega como Noel Ramírez, secretarios generales del FSLN y el PLC, respectivamente, rechazaron un posible desconocimiento de las reformas constitucionales, que han originado la crisis institucional y política en el país.
El argumento de Ortega y Ramírez es que las reformas constitucionales, así como el nombramiento de funcionarios en instituciones de servicios públicos, se dieron dentro del marco de la ley y la Constitución.
“Ya estamos ante hechos legales, legítimos, que son irreversibles y por lo tanto aquí hay que ver hacia adelante”, dijo Ortega.
“La posición del partido está muy clara: las reformas son totalmente legales. Lo que está hecho, hecho está”, sostuvo por su lado Ramírez.
Ortega indicó que esa posición de Bolaños, de hablar de borrón y cuenta nueva, es una posición inflexible que no lleva a ninguna parte, mientras Ramírez manifestó que de revertirse las reformas se estaría “violando la Constitución, y eso sería un delito”.
LA CONTRAPROPUESTA
Por tanto, sandinistas y liberales propusieron a Bolaños reincorporarse al diálogo y discutir los temas pendientes, como la elección del director y el subdirector del Instituto de la Propiedad, la elección del Superintendente de Seguridad Social, entre otros.
“Eso perfectamente se puede abordar con el máximo de flexibilidad, para que ya establezcamos un consenso y el Presidente sienta que gana espacio en esa negociación”, dijo Ortega.
Ramírez secundó a Ortega: “Estamos en la mejor disposición de conversar y negociar con él (Bolaños), y buscar a los mejores hombres y mujeres para esas posiciones”.
Ambos también consideraron que el mismo Bolaños se autoexcluyó de la elección en la Sisep, al no enviar ternas ni delegados para discutir los candidatos que estaban propuestos.
“Si el Presidente ha enviado sus propuestas, posiblemente algunos de los nombrados en las direcciones de la Sisep sería de los propuestos por el Presidente”, dijo Ortega.
UNA TRAMPA MÁS
Tanto Ortega como Ramírez manifestaron, además, que el único garante al que ellos reconocen en el hipotético caso que el Ejecutivo acepte sus condiciones, es al cardenal Obando y Bravo.
En el caso de la Organización de Estados Americanos, ambos partidos mayoritarios la aceptan nada más como “facilitador”.
“El facilitador es el que está buscando lograr, a solicitud del Presidente, que se creen condiciones para que el Presidente se incorpore nuevamente al diálogo”, sostuvo Ortega.
APARENTEMENTE TODO ESTÁ TRABADO
Aunque la posibilidad de un diálogo no es posible descartarla, las posiciones parecen ser irreconciliables y hasta ayer el único punto de consenso alcanzado es la posibilidad de que el diálogo se abra a la sociedad civil.
Los sandinistas y liberales esperan que el Presidente reconozca las reformas y acepte a las autoridades de la Sisep y que la negociación se hagan de cara a la elección de autoridades para el Instituto de la Propiedad, el Cafta, el banco de fomento, el Seguro Social y otros temas pendientes.
Esta oferta no parece gozar del apoyo del Presidente, para quien reconocer esas reformas es aceptar una ilegalidad denunciada por él ante la Corte Centroamericana de Justicia, que lo apoyó en su denuncia.
Las salidas parecen tener opciones limitadas, al menos partiendo de la escasa información que las partes han ofrecido en esta intensa jornada por el diálogo.
INSULZA OPTIMISTA
“Siempre estas cosas son difíciles y no siempre uno tiene éxito en el primer momento, pero creo que hemos avanzado”, afirmó ayer el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, quien esta mañana regresa a Washington a preparar el informe que presentará a la Comisión Permanente la mañana del martes próximo.