- El subcontinente ha dejado de ser “una región verde”, lamenta un experto de las Naciones Unidas
Alberto CabezasEFE
MÉXICO.- La ONU considera que todos los países latinoamericanos sufren en mayor o menor medida un problema de desertificación, lo que ha propiciado que hayan dejado de ser “una región verde”, dijeron a EFE fuentes del organismo.
A tal conclusión llegó el experto brasileño Heitor Matallo, jefe de Unidad de la Convención contra la Desertificación de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el Día Mundial de la lucha contra ese mal y la sequía, que se celebró ayer en todo el mundo.
En una entrevista con EFE el especialista señaló que “no es un problema pequeño ni sencillo” en todos los países de América Latina y el Caribe porque progresivamente va creciendo de magnitud.
Países como Brasil y México tienen zonas de riesgo cada vez mayores, un millón de kilómetros cuadrados en la nación suramericana y 580,000 kilómetros cuadrados en la norteamericana, en ambos casos sobre el 25 por ciento de la superficie total nacional.
En Argentina el 75 por ciento de su superficie está en riesgo de convertirse en desierto, un proceso que, según los parámetros de la ONU, no es natural sino progresivo, invisible y que debe considerarse “derivado de las actividades humanas”.
“Son número grandes”, explicó Matallo, quien recordó que algunos países del Caribe, entre ellos Cuba, llevan dos años de sequías y en las naciones centroamericanas como El Salvador, Guatemala, Honduras y parte de Nicaragua, este problema se ha hecho “importante”.
Sostuvo que en el fondo de este problema hay un conflicto latente entre las agendas de desarrollo económico y las conservacionistas.
Las primeras están dirigidas “a la creación de empleos y exportación” pero no incorporan en sus procesos los costes ambientales, que son considerados “externalidades” que los Estados deben cubrir con fondos públicos.
Según Matallo, las reformas fiscales impulsadas por muchos gobiernos y sugeridas desde organismos financieros internacionales “les quitan capacidad de cubrir esas externalidades” a los gobiernos.
El experto recordó que el 22 por ciento de la producción mundial de alimentos procede de zonas áridas y semiáridas, las cuales “están en riesgo de desertificación” y concentran “la mayoría de la población pobre del planeta”.
Aunque dijo desconocer cuánta gente está emigrando en Latinoamérica por culpa de la desertificación, Matallo señaló que esta circunstancia va a más en una región donde 70 millones de personas viven del campo.
Además indicó que “nadie sabe bien cuáles van a ser los impactos sobre la tierra, sobre la agricultura” de los Tratados de Libre Comercio (TLC) que se están firmando en la región, y del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que se negocia.
“Un TLC en cierta forma impone al sector agrícola que mejore la producción. No sé si esos acuerdos aportan recursos para que esto se haga de forma sostenible”, expresó Matallo, quien vaticina que en cinco o siete años esos efectos serán ostensibles.
SUBE MORTALIDAD INFANTIL POR FENÓMENO
La desertificación, una creciente amenaza mundial, ha hecho que en amplias zonas del planeta el índice de mortalidad infantil se duplique respecto a otros lugares de países en desarrollo, según un informe divulgado hoy.
El profesor Zafar Adeel, director asistente de la Red del Agua de la Universidad de las Naciones Unidas en Canadá, señaló a EFE que “algunas de las estadísticas son terribles, como que la mortalidad infantil en las zonas afectadas por la desertificación en países en desarrollo es diez veces superior a la de los países desarrollados”.
Las 54 muertes infantiles que se registran por cada 1,000 nacimientos en las áreas desérticas son una cifra atroz incluso para los países en vías de desarrollo, donde en las zonas no afectadas por la desertificación la mortalidad infantil es la mitad, agregó Adeel.
CIFRAS
41 por ciento del mundo lo constituyen tierras secas, según datos de la ONU.
20por ciento de ellas son desiertos.
1,200millones de personas, sus vidas, están amenazadas por la desertificación en más de un centenar de países.
54niños por cada mil mueren en zonas desérticas.