Ludwin Loáisiga Ló[email protected]
Distintas personalidades que ayer asistieron a la marcha en contra del pacto entre liberales y sandinistas, aceptaron la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se encuentra en el país y busca proteger el proceso democrático en Nicaragua, amenazado por una crisis entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo.
La opinión generalizada fue que la OEA debe ayudar al consenso entre los actores políticos, pero no puede caer en acciones injerencistas.
“La OEA no puede venir aquí a decir qué sentencia vale, qué resolución judicial es la que debe aplicarse, sino procurar una instalación de un verdadero diálogo nacional”, dijo el filósofo Alejandro Serrano Caldera.
Propuso que la OEA, el Cardenal Miguel Obando y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sean testigos, garantes y mediadores en el diálogo nacional.
El presidente del Partido Conservador, Mario Rappaccioli calificó como “excelente” que la OEA constate in situ la crisis que atraviesa Nicaragua.
El aspirante presidencial por los liberales, Eduardo Montealegre afirmó que la OEA es amiga de Nicaragua desde 1979, cuando respaldó la salida de Anastasio Somoza.
“Hoy quiere que dialoguemos y que los nicaragüenses nos entendamos, pero no a base de imposiciones, de intereses, sino a base de verdaderos valores y principios democráticos”, dijo Montealegre.
Rosa Marina Zelaya, del Movimiento Por Nicaragua, dijo que el país está como en 1978, “cuando el pueblo de una forma unida empezó a despertar”.
CRÍTICAS A ORTEGA
El ex alcalde sandinista Herty Lewites acusó a Daniel Ortega, secretario general del Frente Sandinista, de irrespetuoso en lo relativo a la misión de la OEA que está en Nicaragua.
“Desestimó a la OEA, dice que se vaya a Corn Island a pasear, que se vayan a las isletas (de Granada) a pasear, como quien dice ‘esos son un atajo de vagos, que eso es lo que les queda hacer aquí en Nicaragua’, yo creo que esa es una falta de respeto realmente la de Daniel”, criticó Lewites.
El diputado Miguel López Baldizón, de Alianza Por la República (APRE), consideró que la OEA presenció una multitudinaria marcha en contra del pacto, que confirmó que el pueblo apoya la democracia y no el pacto entre cúpulas.