Manú Ginóbili ha crecido lo suficiente para ser visto como el sexto héroe deportivo argentino de todos los tiempos.

El sexto magnífico

Pablo ViolaTomado de Fox Sports Cuántos héroes deportivos ha tenido Latinoamérica y cuántos de ellos no lograron el reconocimiento merecido en su época de esplendor. La polémica se instala por si falló en una definición, si no convirtió un tiro libre o si perdió el campeonato en la última curva. No siempre los que ganan […]

Pablo ViolaTomado de Fox Sports

Cuántos héroes deportivos ha tenido Latinoamérica y cuántos de ellos no lograron el reconocimiento merecido en su época de esplendor. La polémica se instala por si falló en una definición, si no convirtió un tiro libre o si perdió el campeonato en la última curva.

No siempre los que ganan escriben la historia, aunque está claro que quienes, además de poseer talento, le suman logros a su carrera, alcanzan un peldaño más en el reconocimiento popular.

Argentina poseía, históricamente, cinco figuras que sobresalieron a lo largo de los años. Desde Juan Manuel Fangio, con sus epopeyas de la década del cincuenta, en una incipiente y arriesgada Fórmula Uno, hasta Diego Maradona, con todo su genio y soberbia, en una carrera gloriosa y llena de vaivenes en lo personal.

Entre esas dos grandes figuras aparecen también la guapeza de Carlos Monzón, la garra y espíritu de trabajo inagotables de Guillermo Vilas y la caballerosidad de don Roberto De Vicenzo, todos ellos conformando la élite de los deportistas de su país.

Cinco, señalamos, era el número mágico de glorias del deporte argentino, hasta que apareció un sexto en ese cuadro histórico. Emanuel Ginóbili se sumó a la galería a fuerza de talento, títulos y, por sobre todas las cosas, siendo protagonista de cada una de las grandes hazañas de cuadro de honor.

Los logros de Ginóbili se inician mucho antes que su consagratorio título con San Antonio en 2002/03. Su labor ha ido en franco crecimiento desde sus inicios en la Liga Argentina (Andino de la Rioja y Estudiantes de Bahía Blanca), se incrementó en Italia, junto al Reggio Calabria y la Kinder Bologna y terminaron de afirmarse con su pase a la NBA, intercalando actuaciones de nivel superlativo con el Seleccionado de su país.

Basta repasar algunos de sus logros en Europa, como la Triple Corona en Italia (Liga, Copa y Euroliga), incluyendo el preciado trofeo de mejor jugador (MVP) en las finales del certamen más importante a nivel continental.

Con su Selección redondeó más logros, como el título en el clasificatorio para el Mundial, el Subcampeonato del Mundo en Indianápolis y el Oro en los Juegos Olímpicos, todos ellos con imágenes imborrables, como el lanzamiento de cierre ante Yugoslavia o las victorias frente al Dream Team.

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