- Vehículo sin frenos bajó una cuesta de más de 200 metros
- Para evitar arrollar a varias personas conductor giró y se volcó quedando prensado entre la chatarra
Luis Alemán [email protected].
De nada sirvió el esfuerzo que hicieron varios vecinos para rescatar de la chatarra en que quedó prensado Bernardo Antonio Navarrete, porque éste no aguantó y murió cuando era trasladado en un camión hacia el hospital del municipio de Tipitapa.
Navarrete conducía un camión Maz, placas 200-404, cargado de leña, que se volcó al final de una cuesta en la comunidad conocida como Cerro Pando, ubicada un kilómetro a la derecha del kilómetro 52 de la Carretera Panamericana Norte.
El accidente ocurrió a la 1:00 p.m., de ayer martes cuando Navarrete pidió a dos de sus ayudantes que empujaran el camión para aprovechar la cuesta y encenderlo, pero el viejo vehículo no agarró ni los cambios, mucho menos los frenos rodando cuesta abajo hacia la muerte.
MIRADA DE ANGUSTIA
Relatan los vecinos de Cerro Pando que cuando el camión avanzaba sin control alguno, Navarrete sacaba las manos por la ventana de la cabina mientras gritaba a la gente que se apartara para evitar arrollar a alguien.
"Yo lo miré que venía desesperado y brincando golpeándose la cabeza con el techo de la cabina, parece que ya venía sin sentido", afirmó José Ramón Rostrán Arévalo, de 28 años, quien se encontraba dentro de la vivienda de la señora Vicenta Arévalo, hasta donde fue a parar el camión que se volcó, al impactar contra una pesada piedra.
SANGRABA DE TODOS LADOS
Según Rostrán Arévalo, que asustado corrió hasta donde había quedado el camión, Navarrete quedó prensado entre las latas de lo que fue la cabina del vehículo.
"Sangraba de todos lados, le salía sangre de la nariz, del oído y tenía una gran herida en la espalda por el lado de la columna", relató.
Los vecinos relataron que un grupo de personas que comenzaban a subir la cuesta se salvaron de ser arrolladas porque el camión se volcó poco antes de llegar a una curva conocida como Las Uvas.
Pero dos vacas que estaban sobre el camino no tuvieron la misma suerte. Ambas fueron arrolladas y del impacto salieron catapultadas varios metros fuera del camino.
Uno de los animales era propiedad de la señora Ana Arévalo, suegra del occiso y la otra vaca pertenecía al campesino Trinidad Urbina, que también era primo del muerto.
Las reses fueron destazadas ahí mismo y según los familiares del muerto, serían usadas para elaborar la comida que se repartiría durante los actos fúnebres.
INVESTIGA
Agentes de la Dirección de Tránsito de la Policía del Distrito Ocho de Tipitapa, llegaron hasta el lugar para levantar el croquis del accidente.
Los oficiales prefirieron no dar información hasta que haya un dictamen del accidente, pero algunos vecinos dijeron que todo se debió a un mal estado del camión, cuyos frenos de aire no respondieron.
PREFIRIÓ VOLCARSE
Petronila Arévalo Gutiérrez, que vive a la orilla de la cuesta donde bajó sin frenos el camión, relató que Bernardo Antonio Navarrete prefirió volcarse con todo y camión para evitar arrollar a varias personas que iban en el camino.
En un recodo del camino avanzaban varias personas que hubieran sido arrolladas si Navarrete no hubiera girado hacia la izquierda para volcarse después de chocar contra un árbol y luego una piedra grande.
"El camión cuando bajaba la cuesta venía descontrolado y el pobre hombre brincaba golpeándose la cabeza con el techo", relató Petronila, quien pudo ver cuando el camión se pasó llevando a las dos vacas.
"Lo que yo sé es que el camión lo quisieron encender empujado, no prendió y tampoco agarraron los frenos", dijo Arévalo Gutiérrez, quien aseguró que creyó que el camión se pasaría llevando su casita porque sin control se iba de un lado a otro. "Brincaba y yo agarré a mi tierna y sólo atiné a gritar, ese chunche me va a matar", señaló.
ERA LA SEGUNDA VEZ
Familiares de Bernardo Antonio Navarrete afirmaron que era la segunda vez que el hombre sufría un accidente parecido. La primera vez se le desprendió la cabina al camión que conducía cargado de leña y bajó la misma cuesta descontrolado hasta llegar a parar al lugar conocido como Las Uvas, en la entrada a la comunidad Los Chirimoyos, pero esa vez, Navarrete tuvo mejor suerte, no sufrió más que el susto.