Los yo me opongo

Azucena Castillo Nicaragua no necesita de un doctor especialista y eminencia en sociología ni sicología para entender que la crisis que tiene sumido al país en el caos actual parte de una oposición aglomerada alrededor de una organización motivada por aspectos emocionales, de creencias ideológicas obsoletas y probadas como fracasadas en el campo de la […]

Azucena Castillo

Nicaragua no necesita de un doctor especialista y eminencia en sociología ni sicología para entender que la crisis que tiene sumido al país en el caos actual parte de una oposición aglomerada alrededor de una organización motivada por aspectos emocionales, de creencias ideológicas obsoletas y probadas como fracasadas en el campo de la teoría y la práctica: caso de la Unión Soviética que levantó su cortina de hierro, y caso de China Continental, sumándose a la OMC para asumir una estrategia de combate a la pobreza basada en la apertura comercial y la inversión para la transferencia tecnológica, la creación de empleo y la generación de divisas.

Los motivadores de las personas en muchos casos son diferentes y muy posiblemente opuestos al de la organización a la que pertenecen, sin embargo la manipulación emocional a través de la ideología logra convertir en adeptos convencidos de posiciones que son contraproducentes para los postulados que predica la organización.

Caso específico, los signos y consignas que movieron la revolución en 1979 son instrumentos para mantener aferrado a un importante sector a creencias que no tienen ninguna viabilidad de aplicación en el nuevo orden internacional, pero su organización apela al aspecto emocional que movió a una generación y cuyas creencias ideológicas son el principal obstáculo al cambio que provenga de otra fuente, sea éste el Gobierno, el Sector Privado, o bien el propio Partido Liberal Constitucionalista (PLC), a pesar del pacto a que han llegado.

El sentimiento de fracaso toca cuerdas muy sensibles en el ego humano, y el estado anímico del dirigente aunado a su capacidad de influir será decisivo para reaccionar positivamente aceptando el cambio por el bien de su organización, o bien arrastrarla a una lucha constante contra el cambio que puede ser la solución, porque se pierde cara.

Es interesante contrastar los enunciados y conceptos teóricos de la oposición sandinista a favor del combate a la pobreza y el desarrollo con la actitud y quehacer en la práctica, lo que evidencia un distanciamiento entre el discurso y la acción a favor de los sectores más desprotegidos por quienes dicen estar.

No es por falta de información ni capacidad. La oposición ahora cuenta con cuadros preparados y una batería de profesionales como economistas, sociólogos, sicólogos, mercadotecnistas, disponen del conocimiento y el acceso a la información para poder concluir que el combate a la pobreza y el desarrollo pasa por la capacidad competitiva que el país deberá desarrollar a toda costa y cuanto más rápido mejor.

Se podría decir entonces que no es la desinformación la que mueve a los "yo me opongo", sino su afán de contar con una clientela política que admirablemente han logrado sostener, tocando resortes nostálgicos del pasado y creando situaciones para exasperar la paciencia social, con el fin de no dar paso a algún tipo de cambio que los saque del juego.

El cambio surge de la necesidad de romper con una situación existente, y avanzar a una más provechosa en términos de una sociedad, organización, empresa, familia o individuo.

El DR-Cafta es un ejemplo clásico de la reacción al cambio de los "yo me opongo", al negarse aceptar la transformación que se plantea al país y que implica un conjunto de tareas para aprovechar sus oportunidades y enfrentar sus retos.

El DR-Cafta como todo cambio trae su afán, y decidir su rechazo debe ser sobre la base de una alternativa viable de parte de sus opositores, que lo reemplace para iniciar la transformación competitiva de Nicaragua. Su aceptación por su lado debe darse sobre la base de ser el único instrumento viable en 20 años para Nicaragua que podrá acelerar el ritmo del crecimiento del PIB en forma sostenida, generará miles de empleos, incrementará salarios, garantizará la aplicación de las normas ambientales y laborales.

Todos en Nicaragua coinciden en que el país requiere con urgencia cambiar su nivel de competitividad dado por su debilidad productiva y retraso industrial, por lo tanto el DR-Cafta es el detonante para abrir paso al Cambio Estratégico que requiere la economía basado en Cambio Institucional, Cambio Estructural, Cambio Tecnológico, Cambio Cultural.

Es una tarea a la que los "yo me opongo" no quieren dar paso, violando los derechos humanos de los nicaragüenses, como es el derecho al trabajo y a una mejor calidad de vida.

La Asamblea Nacional tiene la palabra para ratificar con un sí al DR-Cafta, y dar paso al cambio que los nicaragüenses se merecen.

La autora es Ministra de Fomento, Industria y Comercio.

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