Membranas que curan a quienes sufren

La historia del uso de membranas amnióticas en la unidad de quemados del Hospital Fernando Vélez Paiz en los años ochenta, es también la historia del espíritu de colaboración y servicio que existía en esos tiempos y que ha ido desapareciendo. Lo que realmente se usa no es la placenta sino las cubiertas de la […]

La historia del uso de membranas amnióticas en la unidad de quemados del Hospital Fernando Vélez Paiz en los años ochenta, es también la historia del espíritu de colaboración y servicio que existía en esos tiempos y que ha ido desapareciendo.

Lo que realmente se usa no es la placenta sino las cubiertas de la placenta que son dos capas y que se llaman membranas amnióticas.

Estas membranas son tejidos propios de la placenta, es la capa de envoltura, y se deben separar del resto de la placenta para poderlas usar en el tratamiento de quemaduras. A éstas se les llama también apósitos biológicos.

Se trata de todo un proceso que inicia con el conocimiento de los antecedentes de la paciente embarazada cuya placenta se recolectará para ser usada en el tratamiento y que termina con el almacenamiento de las membranas en refrigeración , donde ya están listas para ser usadas.

Todo esto se hacía rutinariamente en el hospital y lo hacían los médicos residentes durante sus turnos.

Se preparaban al menos seis placentas por día y las almacenábamos por una semana como máximo de tiempo.

Las placentas se podían almacenar durante dos semanas, pero teníamos tantas que las eliminábamos una semana después.

Para todo médico residente era una obligación sacar membranas amnióticas, además, hacerlo era un gusto, se hacía con mucho gusto porque en ese tiempo había un espíritu de colaboración y servicio.

Cuando llegaba un niño quemado, después de lavarlos en sala de operaciones, se les aplicaba la membrana, y luego se secaba con un ventilador o el aire acondicionado. A ese paciente no lo volvíamos a tocar porque no era necesario. La membrana hacía su trabajo.

La membrana amniótica quita el dolor, es una barrera contra las infecciones y evita gastos en otros medicamentos porque las curaciones y aplicación de antibióticos no son necesarias.

Todo esto fue estudiado científicamente y existen varias monografías al respecto.

Se hicieron estudios bacteriológicos sobre el uso de analgésicos, el uso de antibióticos y la frecuencia de curación y estancia hospitalaria de los quemados.

Con las membranas amnióticas, un paciente que estaba 20 días en el hospital, solamente pasaba siete días; en lugar de ponerle 20 supositorios en el curso de su enfermedad, no se le ponía ni uno. Tampoco se usaban antibióticos, ni se les bañaba diariamente.

ALTOS COSTOS

La membrana es una opción

Gastos. Los costos de cuidados a niños quemados son altísimos. Requieren atención especializada.

Estudio. El año pasado se realizó un estudio sobre los costos de la unidad de quemados y revela un gasto aproximado de entre 250 y 300 dólares diarios por cada niño quemado, mientras que en cuidados intensivos el costo está entre 300 y 500 dólares diarios por cada niño.

Terapia. Los niños que necesitan terapia son remitidos al Centro de Rehabilitación de la Asociación Pro Niños Quemados porque es ahí donde tienen lo necesario.  

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