Francisco Jarquín Soto
Las elecciones de la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociado, en las que Carlos García se impuso a Edgard Martínez, dieron de todo.
Hasta para ver en perspectiva la función periodística bajo situaciones críticas como las que se vivieron antes, durante y después del escrutinio del ejecutivo de Feniba.
El elemento más importante a destacar fue la posición que asumieron muchos colegas en algunos casos hasta destructiva frente a los que pensábamos que desde nuestra labor periodística, se podía pensar en un cambio en la dirigencia, basados en lo pobre que luce su gestión y credibilidad de su dirigente.
Eso sin mencionar su forma autoritaria de dirigir.
No es para nadie un secreto, mucho menos para los que estamos metidos en el ambiente deportivo, que el beisbol ha ido perdiendo fuerzas porque se ha dejado de creer en una dirigencia viciada, acostumbrada a rodearse de aduladores y no a las críticas, porque los críticos son tus enemigos pagados por alguien, y acostumbrada a mentir de cualquier modo cuando está en peligro su posición.
Ante esa situación que no se puede negar, pues es evidente, no sólo era necesario sino saludable, un cambio para buscarle una solución a esta problemática del beisbol.
Pero ante esta realidad varios colegas que se identificaron con la idea de que siguiera Carlos García en Feniba, argumentaron que “era mejor lo viejo conocido que lo nuevo por conocer”.
Un argumento pobre y nada convincente pues es “lo viejo conocido” lo que tiene al beisbol con pocos aficionados en los estadios, con cada vez menos patrocinadores en los equipos y transmisiones deportivas, y sin la posibilidad de que se vaya trabajando en la sangre nueva porque no le ha interesado otra cosa que no sea Selección Nacional y Primera División.
Otros colegas quisieron hasta desacreditar el trabajo que se hizo responsablemente en LA PRENSA, porque sencillamente se piensa distinto, algo que al parecer se convirtió en un delito.
Hubo un periodista radial, por ejemplo, que en un afán por atizar el revanchismo en contra de algunos colegas y por quedar bien con Carlos, le preguntó después de las elecciones, ¿qué si perdonaría a los que le criticaron? A lo que respondió García: “Sólo Dios perdona”, mientras a la par estaba uno de los periodistas que más críticas le hizo previo a las elecciones.
¿Es eso entonces periodismo? La verdad es que este es el tipo de periodismo al que está acostumbrado García y por eso todo lo que le es contrario le parece aberrante.
Otros asumieron una actitud que dio tristeza, pues lo que menos hicieron fue periodismo, pues sin preguntar a nadie aseguraban que si ganaba el otro candidato, desaparecería la Primera División, que no iría la Selección al Mundial de Holanda. Y muchos lo repetían como si tal lo habían consultado.
Y el colmo de los males fue la que cometió un veterano locutor de radio, que en plenas elecciones de Feniba y en defensa a Carlos García, ofendió a Martínez en pleno Congreso, olvidándosele que su única función en ese local era la de cumplir su trabajo periodístico.
La historia ya se escribió, Carlos se mantuvo en la presidencia de Feniba, pero da la impresión, por no decir la certeza, que no ofrecerá nada nuevo en este último período pues en más de 40 años en el beisbol, nunca ha cambiado.