Los Filis, ¿seguirán?

Edgard Rodríguez [email protected] A la altura del 14 de mayo, los Filis parecían ir hacia ningún lado. La difícil relación entre el equipo y su exigente fanaticada, estaba aún más deteriorada. La afición quería al manager Charlie Manuel lejos de Filadelfia, mientras los abucheos subían a decibeles inimaginables al ponerse en marcha la campaña. Nadie […]

Edgard Rodríguez [email protected]

A la altura del 14 de mayo, los Filis parecían ir hacia ningún lado.

La difícil relación entre el equipo y su exigente fanaticada, estaba aún más deteriorada. La afición quería al manager Charlie Manuel lejos de Filadelfia, mientras los abucheos subían a decibeles inimaginables al ponerse en marcha la campaña. Nadie quedó a salvó.

Paul Hagen, del Philadelphia Daley News, preguntó al gerente del equipo Ed Wade, qué variantes aplicaría para hacer girar el rumbo de un plantel que mostraba récord de 16-22 y que divisaba con dificultad a los Bravos, líderes por siete juegos en el sector Este.

“Sólo nos queda esperar. No hay más que hacer”, dijo Wade, con una calma que invitaba a la desesperación. Wade pensó que las piezas estaban ahí, sólo que esparcidas al aire. Y confiaba en que Manuel las haría converger y por fin vendrían las victorias.

Así fue.

Los Filis se reagruparon, el manager Manuel habló con ellos y les hizo saber lo esencial que era no fallar en casa para mantenerse en la pelea. El equipo no hizo eso. Se excedió. Ganó 12 de sus 13 partidos, mientras le prendía fuego a la agitada División Este.

Para descubrir un rendimiento similar de los Filis jugando de locales, hay que ir a 1955, “cuando los Bravos aún estaban en Milwaukee, los Dodgers en Brooklyn y el abuelo de David Bell, Gus, estaba en los jardines de los Rojos”, grafica Ken Mandel de MLB.com.

En aquella oportunidad los Filis ganaron 14 de 16 en casa. Lo grave fue lo que vino después. Se fueron de bruces y cerraron en el cuarto lugar con un discreto récord de 77-77.

La esperanza que tienen ahora en Filadelfia, es que al final la historia tenga una conclusión distinta.

Hoy juegan en Seattle y luego en Oakland. Vamos a ver qué tan buenos son.

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