Federico Kuhn*
Hasta Costa Rica nos llegó la triste noticia de la muerte del doctor Alejandro Bolaños Geyer (24 de agosto 1924-25 de mayo 2005) después de una larga lucha con un cáncer que, si bien es cierto poco a poco fue apagando su cuerpo, nunca pudo doblegar su espíritu.
Para los que apreciamos su obra, el adiós del maestro nos deja un gran vacío que intentaremos llenar con los recuerdos de tantos momentos agradables compartidos durante sus visitas a este foro, en donde se admira su obra y se respeta su esfuerzo investigador. Uno de tantos ejemplos fueron las conversaciones de don Alejandro con el público costarricense, muy variado y siempre ávido por conocer lo que había encontrado en su infatigable caminar por bibliotecas y archivos de todo el mundo siguiéndole los pasos a William Walker. Un público que siendo muy respetuoso de su obra también fue muy crítico de la técnica utilizada por el médico- historiador para examinar a su paciente y llegar a conclusiones.
Don Alejandro me decía que un verdadero historiador no acomoda los hechos del pasado a posiciones preconcebidas, ni escribe historia a como le hubiera gustado que hubiesen sido los eventos. El maestro me recomendó investigar exhaustivamente antes de redactar, buscar siempre nuevos datos, analizar …y escribir historia relatando los hechos tal como sucedieron, aunque el resultado final no sea del completo agrado.
Ojalá y en Nicaragua se lea su obra, para que aprendamos las terribles consecuencias que trae el importar paladines foráneos, portadores de ideas extrañas, para que vengan a ayudarnos a pelear a nosotros contra nosotros mismos. Ya es hora de que los nicaragüenses levantemos nuestra autoestima, de que confiemos en nuestro ser y en nuestras virtudes (que las tenemos)… y de que le entremos en serio a la tarea de resolver nosotros nuestros propios problemas.
Descanse en paz don Alejandro Bolaños Geyer, después de un largo y fructífero andar se lo merece.
* Nicaragüense residente en Los Ángeles de San Rafael de Heredia, Costa Rica.