- Productores de Rivas trabajanen la industrialización de la fruta de cara a la exportación
Ricardo Guerrero [email protected]
En Rivas, ciudad donde se concentra la mayor producción de papaya del país, existe un pequeño grupo de productores aglutinados en lo que ellos han denominado Cooperativa de Frutas de Rivas (Coofrutari, R.L.).
Este grupo de productores, 30 en total, que producen alrededor de 600 manzanas de la fruta en asocio con plátano, yuca, y granadilla, se ha dedicado a darle un mayor valor agregado a su producción la que han convertido en jalea, mermelada, jugo, almíbar y hasta chips de plátanos y yucas, los que son comercializados en diferentes puestos de venta en la misma ciudad.
Estos pequeños productores han formado una alianza estratégica con la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal de Nicaragua (Funica), y con esta ayuda se han centrado en tres puntos medulares, la producción, industrialización y comercialización de la papaya, la cual es producida intensivamente en Rivas.
“Pero ha tenido problemas en esos tres eslabones”, explicó Erasmo Solís Mexicano, presidente de la Asociación Nicaragüense de Egresados del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza Catie, (Anie-Catie).
El rivense ha tenido altos índices de producción, pero con bajos niveles de mercados en cuanto a precios, ya que quién va a vender a diez córdobas la docena de papayas, aunque han llegado momentos en que la docena llega a comercializarse hasta en 300 córdobas. Ante estos problemas —continúa Solís— decidimos (Funica) realizar un estudio, no de desarrollo del rubro, sino una investigación aplicada.
Para lograr este cometido, Funica seleccionó a Coofrutari para que llevara a cabo el proyecto Estrategias de producción, industrialización y mercadeo de la papaya, producida por los productores de la zona.
POCA EXPERIENCIA
Hasta el momento la cooperativa no tiene experiencias en exportaciones, sin embargo, existen productores que han llevado productos a Honduras y Costa Rica, en ese sentido, señala Solís, han enfrentado experiencias malas y buenas, “malas porque el producto que se requiere en el mercado de Estados Unidos debe ser de una papaya que no es la que se produce en la zona, sin embargo a otros mercados les apetece”.
“La papaya que nosotros producimos es una papaya grande, que llega a pesar hasta 20 libras y para aprovechar ese tamaño decidimos transformar el producto en pulpa para que sirva de base para salsa y para que pueda servir de fresco en otros países, ya que tiene tamaño y cantidad y ahí creímos y seguimos creyendo que es la solución al problema”, explicó Oscar Sánchez, técnico de Coofrutari.
La intención es mantener el precio, ya sea cuando la producción está alta o baja, para que los productores estén muy bien con su producto. Además que se pretende transferir el conocimiento a los demás productores de la zona. Los índices de producción de la zona oscilan entre las 600 y 1, 600 docenas de papaya por manzana.
PLANTA PROCESADORA
Los pequeños productores asociados en Coofrutari cuentan con una planta procesadora para los diferentes productos que elaboran, “es una pequeña planta, que si bien es cierto, no tenemos la tecnología de punta, contamos con registros sanitarios del Ministerio de Salud (Minsa), para la industrialización, ya que cumplimos con todas las normas fitosanitarias”, indicó Sánchez.
Hasta el momento la planta ha tenido un costo aproximado de 300 mil dólares, de los cuales Funica hizo un aporte del 30 por ciento con fondos del Banco Mundial, además de la asistencia técnica y las capacitaciones a todos los productores.
La planta tiene un año de estar operando y antes de que existiera la misma, los productores aglutinados en la cooperativa vendían su producto a los comerciantes de la zona, quienes les compraban a precios bajísimos, a tal punto que los que más ganaban, como sucede siempre, eran los comerciantes.
Para poder darle vida a la planta los productores tuvieron que recurrir a un préstamo de 60 mil dólares. El Gobierno ha realizado otro importante aporte a través del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), con unos 150 mil dólares más el aporte de 60 mil dólares de Funica. “Esto ha hecho posible la planta, sin embargo, sólo se procesa el cinco por ciento de la producción, aunque el objetivo es procesar el 40 por ciento de la producción”, señala Sánchez.
PRODUCTORES SE RESISTEN AL CAMBIO
Uno de los mayores problemas que los investigadores se han encontrado es que la mayoría de los productores se resisten a implementar nuevas técnicas de producción y comercialización, “desde que nací me dedico a esto y nadie me va venir a enseñar cómo lo debo hacer”, dicen algunos de ellos, explica Solís.
El problema —según Solís— es que la mayoría de los productores siguen aplicando insecticidas desfasados y en grandes cantidades, y nosotros les estamos enseñando nuevas técnicas.
Según los investigadores de Funica los productores que se han dedicado a producir siguiendo las directrices tecnológicas han logrado tener un mejor rendimiento en sus índices de producción hasta en un 40 por ciento.
COMERCIANTES SE APROVECHAN
La mayoría de los productores de papaya de Rivas se enfrentan a un problema en común, enfrentarse a la voracidad de los comerciantes, quienes se aprovechan de la pobreza y falta de apoyo para comprar a “guate mojado” la producción de papaya de la zona.
“No te ofrecen más de 30 mil córdobas por manzana y ellos le sacan el doble y a veces hasta el triple”, explica un poco molesto Oscar Sánchez, quien es el encargado de brindarle asistencia técnica a los productores aglutinados en la Cooperativa de Frutas de Rivas (Coofrutari).
Coofrutari confía que muy pronto empezarán a exportar su producción ya procesada hacia los mercados internacionales y desde ya están tratando de abrirse mercados, ya que están enviando muestras de sus productos a diferentes mercados internacionales a través del Centro de Promociones a las Exportaciones (CEI).
INTERÉS POR LÁTEX
Taipei ha demostrado interés en comprar látex, que es un subproducto del árbol de papaya. “Si Coofrutari lograra abrir esta ventana, sería de una enorme trascendencia para ellos (cooperativa), y el interés está en el látex granizado y no líquido”.