El miedo al compromiso, que lleva a las personas a huir del matrimonio o relaciones emocionales estables, se puede originar por diferentes factores. Y en muchos de los casos, juega un papel muy importante la familia y la forma en que criamos y educamos a nuestros hijos.
Entra en juego la historia de la persona: ¿De qué familia procede? ¿Es una familia articulada o desarticulada? ¿Estable o inestable? ¿Disfuncional? ¿Con historia de divorcios? ¿Han sido divorcios traumáticos o violentos?
Todos funcionamos con un esquema, los esquemas mentales son nuestros mapas y nos orientan en la vida.
Por ejemplo, algunas personas se casan muy jóvenes y deciden que será hasta que la muerte los separe, porque sus mamá y su papá estuvieron casados hasta la muerte, y porque también sus abuelitos hicieron lo mismo. Esas personas tienen ese esquema.
Otros se acostumbran a ser pica flor y no logran formalizarse en una relación y mucho menos en un matrimonio. Todo está relacionado con los modelos referenciales de su familia.
IMITANDO CONDUCTAS
Si el papá es mujeriego, alguno de los hijos funciona con ese esquema, pero también podría suceder que en esa misma familia haya uno que es completamente distinto al papá y al hermano.
Esto ocurre porque el hecho de que su padre fuera mujeriego le causó toda una serie de conflictos a lo interno de la familia y del hogar, y en lugar de asumir inconscientemente ese esquema, más bien lo rechaza. Mientras que el otro hijo aunque siendo niño diga: “Yo no voy a ser como mi papá”, cuando crece hace lo mismo que el padre.
Esto sucede porque los esquemas se interiorizan y cuando ese hijo juega el rol de padre, se le sale el único esquema de padre que aprendió, porque es el que conoce.
Los niños interiorizan el esquema que miran, con el que conviven y lo aprenden hasta el punto de funcionar con ese esquema cuando les llega su turno de formar una pareja o matrimonio.
SEGURIDAD
Para tomar en cuenta
Formación. Formar niños seguros de sí mismos e independientes es muy importante para evitarles conflictos cuando llegan a ser adultos.
Figura materna. Para algunos hijos, la madre es una figura tan fuerte que les da seguridad y tienen con ella una relación muy estrecha hasta el punto de no buscar pareja porque la madre no lo aprueba.
Dependencia. En esos casos podría ocurrir que para la madre no haya nadie perfecto o la persona adecuada para su hijo. Y debido a su inseguridad, el hijo depende del criterio de su madre.
Autoestima. Otras personas tienen tan baja autoestima que creen que no encontrarán a nadie que se interese en ellos como pareja y eso obstaculiza que puedan disponerse a buscar una pareja.
Actitud. Las personas que se encuentran en esta situación dan justificaciones para no hacer parejas y esas excusas son numerosas.
Intención. Para formar una pareja se debe tener deseo y voluntad de hacerlo.
*Psicóloga clínica