Claudia no es la única que ha pasado por la experiencia de amar a un hombre que la hace sentir que no es para tomarla en serio y la forma en que ella lo resolvió tal vez no sea la más adecuada. Así que el psicólogo Alberto Sánchez, docente de la UCA, nos brinda algunos consejos, los cuales son válidos para hombres y mujeres con parejas que temen al compromiso.
La primera recomendación es explorar el posible motivo de esa actitud. Si se trata de una situación relacionada con experiencias traumáticas del pasado, la pareja debe profundizar en la experiencia vivida por su novio o novia y nunca hacer comparaciones, ayudarle a que trate ese duelo no resuelto, esa herida que no está curada para que así pueda avanzar en la vida y dejar de pensar que le pasará lo mismo.
Si sospecha que se trata de la falta de un modelo de pareja, la recomendación es compartir cuáles son las expectativas sobre el compromiso, el matrimonio y el futuro. Éste es un ejercicio que muy pocas personas realizan y por eso no se dan cuenta de las diferencias de hábitos que hay en la pareja.
Cosas tan sencillas como quién duerme a qué lado de la cama, quién se va a encargar de guardar la ropa, cuáles serán los roles de cada uno, pueden provocar mucho estrés y ansiedad en una persona próxima a formar una pareja.
En cambio, si su pareja es alguien con un estilo de vida que difícilmente quiera cambiar, se deberá hacer una negociación constante, porque los dos deben ceder un poco, hacer algunos cambios. La pareja debe adoptar una actitud de compartir, interactuar y buscar el nivel intermedio en el que ambos puedan coexistir sin dañarse.
En el caso de los “hijos de mamá o papá”, la pareja no debe forzar la situación porque el otro podría terminar llevándose a vivir a la mamá a su casa o llevándose a su pareja a vivir con su mamá, porque no han logrado la separación afectiva.