- Peligro de salida armada si fracasa mediación de la Iglesia
AFP
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LA PAZ.- El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, anunció la noche del lunes su renuncia tras una ola de protestas sociales en demanda de la nacionalización del petróleo y reclamos regionales de autonomía.
“Creo que mi responsabilidad es decir hasta aquí puedo llegar, es por esto que mi decisión es presentar mi renuncia al cargo de Presidente de la República”, manifestó visiblemente consternado.
Mesa ocupó el sillón presidencial durante veinte meses, tras suceder el 17 de octubre de 2003 a su derrocado antecesor Gonzalo Sánchez de Lozada quien también renunció tras una violenta agitación social.
El dimitente mandatario ocupará su investidura hasta que el Congreso, convocado inicialmente para el martes, elija a su sucesor, según mandato de la Constitución Política.
El presidente del Senado, Hormando Vaca Diez, es el primero en la cadena de sucesión constitucional, seguido del titular de Diputados, Mario Cossío, y del presidente de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez.
Mesa tomó la decisión de dimitir tras entrevistarse con el alto mando militar y encabezar su última reunión con el gabinete de ministros.
Asimismo, en momentos en que las protestas se intensificaban en Bolivia a pesar de los llamados de la Iglesia Católica a una tregua social, que hacía esfuerzos por labrar una salida política a la crisis.
El principal líder opositor, el diputado socialista Evo Morales, dijo horas antes que Mesa debía renunciar y pidió llamar a elecciones a fin de año.
Las principales ciudades bolivianas amanecieron convulsionadas por manifestaciones callejeras. La Paz, centro de la tensión social, fue escenario de una concentración de unas 80,000 personas, una de las mayores registradas desde que se recuperó la democracia en 1982, en demanda de la estatización del gas.
La multitud hizo estallar fulminantes de dinamita en el centro urbano.
La situación límite obligó a que Mesa fuera evacuado del Palacio Quemado, sede de gobierno ubicada en la Plaza de Armas de La Paz, después de que un grupo de manifestantes estuvo a punto de quebrar barreras de seguridad policial.
UNA ÚLTIMA ESPERANZA
Una solución perfilada por la Iglesia Católica es la última esperanza en Bolivia, estimaron analistas.
El de la Iglesia es el último esfuerzo para buscarle una salida ordenada y pacífica a la crisis, “la más grave desde la fundación de la república”, según el analista independiente Jorge Lazarte.
“La Iglesia está condenada a no fracasar”, advirtió.
Un eventual fracaso de la Iglesia supone el estallido de la violencia con dos escenarios posibles, “el país se enfrenta, bolivianos contra bolivianos, o surgen las Fuerzas Armadas y salen a las calles”, vaticinó Lazarte.
¿GENUINA PROTESTA O MANIPULACIÓN?
Las marchas de miles de personas, que desde hace tres semanas mantienen en zozobra a la ciudad de La Paz, son dosificadas, se realizan por horas y con descansos los fines de semana y feriados, lo que ha despertado sospechas en sectores políticos que aseguran que los manifestantes son pagados.
Este peculiar estilo sólo se rompió el martes pasado cuando grupos de campesinos y mineros mantuvieron su protesta en la noche —inclusive enfrentándose con violencia a la Policía— una vez supieron de la suspensión de una sesión del Congreso donde debía tratarse la ley de referendo autonómico y la convocatoria a la Asamblea Constituyente.
Pero en general la protesta casi se ha constituido en una rutina: unas 40,000 personas entre pobladores del conflictivo distrito de El Alto, campesinos, mineros, maestros y estudiantes recorren durante unas cinco horas diarias las principales calles de la ciudad, obligando con piedras a los comercios a cerrar y a los vehículos a no transitar.
Tras recorrer las calles, se acercan a los policías que están ubicados en las barreras de seguridad en torno a la Plaza Murillo, centro del poder de Bolivia, donde están ubicados Palacio Quemado, Congreso, Cancillería y Catedral de La Paz, y allí gritan sus consignas.
Una vez culminada la protesta, una parte de ellos se retira a la Universidad Pública de La Paz donde están instaladas ollas comunes para la alimentación y en la noche duermen en cinco edificios de ese centro universitario.
El grueso de la protesta, que viene de El Alto, a unos 12 kilómetros de la Paz y cerca del aeropuerto, regresa allí para dormir.
Ese atípico modo de protestar levantó sospechas en sectores que ven que detrás de los manifestantes están ONGs y un partido político subvencionándolos.
ANARQUÍA
Las principales ciudades bolivianas amanecieron ayer convulsionadas por manifestaciones callejeras y 78 puntos de cortes de ruta en todo el país. Las carreteras hacia Chile y Perú estaban cortadas; la gasolina escasea en La Paz aislada y comienzan a escasear los alimentos. La exportación de petróleo boliviano a Chile quedó suspendida a causa de una protesta de campesinos que ocuparon una estación de bombeo a la altura del poblado central de Sayari.