Justo en el blanco

Edgard Rodrí[email protected] La mayor fortaleza de Justo Rivas ahora, no está propiamente en sus bíceps. Está en su cabeza. El más violento bateador de la actual campaña, ha logrado finalmente poner en un mismo nivel, la potencia de sus músculos y su madurez personal, mientras hace estragos por donde pasa. En más de una ocasión […]

Edgard Rodrí[email protected]

La mayor fortaleza de Justo Rivas ahora, no está propiamente en sus bíceps. Está en su cabeza. El más violento bateador de la actual campaña, ha logrado finalmente poner en un mismo nivel, la potencia de sus músculos y su madurez personal, mientras hace estragos por donde pasa.

En más de una ocasión conversé con Justo y siempre tuve la percepción que lo que le impedía exprimir todo el estupendo talento que tiene, era su inseguridad. El abucheo de los aficionados le afectaba mucho más que las curvas, y ustedes saben que las curvas no las podía ni ver, mucho menos batear.

Sin embargo, su transformación ha sido radical. Ha dejado de ser dependiente de lo que piensen los demás de él y se ha concentrado en controlar lo único que puede controlar: su propio juego. Y mejor aún, Justo está disfrutando lo que hace, mientras aterroriza a sus adversarios con sus cuadrangulares.

Al juego de hoy ante el Bóer, Justo llega con 12 jonrones, colocado a cuatro de los 16 que conectó Pedro Selva en 1973 y que persisten, de acuerdo a la Feniba, como récord de más tablazos con bate de madera, aunque existen versiones, contradictorias por cierto, de que Pedro siguió usando madera aún cuando se estableció el aluminio aquí.

En esta liga se utiliza baum bat, pero está científicamente probado (por la Universidad de Ciencia y Tecnología de Texas) que el “bambú” no manda la pelota más lejos que la madera. De modo que cualquier cuestionamiento al esfuerzo de Justo, es inconsistente.

Ah, que batea en Matagalpa… Es cierto, pero ahí también batea Stanley Loáisiga, Freddy Chévez y Norman Cardoze y no han bateado tantos jonrones.

Rivas está en plena madurez. Ha redefinido sus prioridades y tapado los huecos en su mecánica de bateo. Con apenas 25 años, lo mejor de su potencial está por llegar, pero ya vemos algunas insinuaciones del material que lleva dentro.

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