Wilder Pérez [email protected]
Según el último informe Geo, sobre el estado del medio ambiente en Nicaragua, hasta el año 2003 el país estaba cubierto por un 43.1 por ciento de bosques, mientras que el 37.4 por ciento era de uso agropecuario.
Esta cifra preocupa a los ambientalistas. Hace apenas 50 años, la cobertura boscosa era del doble, es decir, que sobrepasaba el 80 por ciento, según el especialista Kamilo Lara, miembro de la Fundación para el Desarrollo Social y Urbano.
Lo que desalienta a expertos como Lara, justo en las fechas que rodean al Día Mundial del Medio Ambiente, es que Nicaragua parece no tener marcha atrás en su camino hacia convertirse en un extenso desierto.
Según el informe Geo para América Latina, presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el promedio de deforestación regional es del 0.5 por ciento anual, más del doble del promedio mundial.
DEPREDACIÓN
Con cifras similares a las de El Salvador (4.6 por ciento de deforestación anual), Nicaragua está entre los países con índices negativos. No obstante, en el informe Geo nacional la tasa anual de conversión de suelo es del 1.6 por ciento.
Sólo entre 1997 y 1998, en Nicaragua se perdieron 900 mil hectáreas de bosques, la cifra más alta de Centroamérica, según la FAO, pero advierte que el huracán Mitch y el fenómeno “El Niño” incidieron en eso.
Sin embargo, el hombre no está libre de culpa. Hoy en día, el sector agropecuario abarca el 37.4 por ciento del territorio nacional. Los bosques cerrados (poco intervenidos por el ser humano) le siguen con el 24.30 por ciento y los bosques abiertos (donde las copas de los árboles no están juntas) ocupan el 14.88 por ciento.
EL MAL USO DE LA TIERRA
El informe Geo indica que, de los 11.9 millones de hectáreas del territorio nacional, el 55.3 por ciento está catalogado para uso forestal, y el 44.7 por ciento el sector agropecuario. Pareciera que el hombre todavía puede aprovechar un siete por ciento para llegar al tope (el área de todos los lagos y lagunas del país juntos).
Pero no es así. La frecuencia con que desaparecen los bosques ha llevado al Gobierno a pensar en una extensa veda forestal, misma que ha caído como balde de agua helada a los madereros y a los depredadores del medio ambiente, pero si no se hace nada, para mediados de siglo los niños sólo conocerán los bosques en las fotografías antiguas de Nicaragua.
“SOBREUTILIZACIÓN”
El problema de “sobreutilización” de los suelos es tan grave que los bosques desaparecen a razón de mil 200 kilómetros cuadrados por año.
Por eso, se considera que la peor amenaza para los bosques tropicales húmedos del país es el ritmo de cambio en el uso de la tierra.
El ecólogo Kamilo Lara, de la Fundación para el Desarrollo Social y Urbano, advierte que para el año 2030 más del 60 por ciento de la población mundial vivirá en zonas urbanas, las consecuencias serán considerables.
Pero viendo a su alrededor, contabiliza 73 especies amenazadas de extinción o con vedas indefinidas, hay ríos desaparecidos y el 70 por ciento del agua está potencialmente contaminado. En los últimos diez años se han producido 57,640 incendios forestales.
En 30 años el avance de la frontera agrícola tocará las costas del mar Caribe de Nicaragua, poniendo en peligro Bosawas y la reserva de biosfera Río San Juan.
Por esa razón, Lara lamenta que desde fuera se nos conozca como “mendigos sentados en una silla de oro”, con respecto a esa “cultura ambiental y devastadora” del medio ambiente que hay en Nicaragua.