- Presentaba tres heridas en diferentes partes del cuerpo, al parecer hechas con arma blanca
- Los vecinos aseguran que el occiso era un buen muchacho que no se metía con nadie, pero la Policía cree lo contrario
Luis Alemán [email protected].
La principal presunción que tiene la Policía del Distrito Seis sobre la muerte del joven Juan Carlos Tórrez, de 25 años, cuyo cadáver fue encontrado ayer domingo en el fondo del cauce que atraviesa el barrio La Primavera, es que le “pasaron la cuenta”.
Las autoridades aseguraron que al menos la causa de la muerte quedará clara luego que el Instituto de Medicina Legal presente el dictamen preliminar de la autopsia practicada al cadáver.
PRESUNCIÓN
La comisionada Cecilia Taleno, quien ayer fungía como superior de Managua, explicó que presumen que pudieron darle muerte en otro lugar y luego llegar a lanzarlo al fondo del cauce.
“Eso es lo que presumimos, pero estamos investigando y es mejor esperar”, aseguró, mientras dirigía las investigaciones en el lugar donde fue encontrado el cuerpo sin vida.
NADA DE EVIDENCIAS
Taleno detalló que por las características del lugar donde se produjo el hallazgo, no había ningún tipo de evidencias.
“No hay señas de violencia en el lugar, estaba lloviendo, el cadáver estaba en el fondo del cauce, todo lo que podía servir como evidencia fue borrado por el agua”, explicó.
Pero también la gran cantidad de pobladores que llegaron a observar el cuerpo antes que llegara la Policía, violentó la escena y eso hace mucho más difícil el desarrollo de las investigaciones. Algunos vecinos incluso tocaron el cadáver.
LAS HERIDAS
El cuerpo sin vida de Tórrez estaba en medio del lecho del cauce, a unos 600 metros después del puente que cruza la Carretera Norte.
Vestía un pantalón jeans, camiseta blanca y una camisa amarilla, sin zapatos y tenía puesto un calzoncillo blanco.
El pantalón lo tenía bajado hasta las piernas, pero estaba abotonado, y por esa razón se podía apreciar una herida en el glúteo derecho, que según la comisionada Taleno podría tratarse de una herida hecha con arma blanca.
Pero también tenía una herida en la ingle y otra en el costado derecho. Presentaba también raspones en ambos brazos y en la frente.
“Eso es una muestra de que fue arrastrado, no sabemos si por la corriente de agua o alguien lo arrastró y luego lo dejó caer al cauce”, presumió la jefa policial.
OTRA VERSIÓN
Pero los vecinos tienen otra versión que no fue corroborada por la Policía. Aseguran, sin precisar la hora, que un vehículo arrolló al muchacho siendo trasladado al Hospital Alemán Nicaragüense, de donde el hoy occiso salió sin ser atendido.
Se supone que así lesionado, pudo caer dentro del cauce y ser arrastrado por la corriente.
Pero otros vecinos que no quisieron dar su nombre, aseguran que escucharon cerca de la medianoche, el motor de un vehículo que recorrió unos 50 metros a la orilla del cauce. Casi simultáneamente se escucharon tres disparos, el vehículo dio la vuelta y abandonó el lugar.
Investigadores de la Policía del Distrito Seis examinaban las huellas de vehículos que había a la orilla del cauce, principalmente una que muestra el retroceso y luego arranque de un auto.
ERA BIEN PORTADO
Según vecinos del lugar donde estaba el cadáver, Juan Carlos Tórrez era un joven trabajador, que no acostumbraba consumir licor y se desempeñaba como supervisor de una de las empresas de la zona franca. Vivía con su esposa Bertha Dilia Sandoval, en una casita ubicada de donde fue la fábrica Dantos, nueve cuadras al lago.