Texto y fotos: Germán Miranda
Las fiestas del palo de mayo, de la ciudad de Bluefields, son las más vistosas, vibrantes y alegres de la región del Caribe nicaragüense. Fueron introducidas a Nicaragua a mediados del siglo XVII por los ingleses que arribaron a nuestras tierras, quienes al igual que en otros países europeos, realizaban las celebraciones durante mayo, culto festivo a la cosecha y fertilidad.
El palo de mayo fue introducido en el sur del Caribe de Nicaragua. En Graytown, donde hoy se ubica San Juan del Norte, lugar en que deposita las aguas del Gran Lago nuestro famoso Río San Juan. Desde allí, en un traslado generacional fue llevado a la ciudad de Bluefields y a otras comunidades del litoral Atlántico.
Se puede decir que fueron los barrios Punta Fría y Beholdeen, los precursores en la ciudad de Bluefields, donde personas entusiastas organizaban este tipo de actividades.
El palo de mayo es una especie de ritual que lleva a efecto un grupo de mujeres, quienes bailan alrededor de un árbol, del cual penden cintas multicolores que entrelazan durante el baile, hasta dejar cubierta toda la corteza del árbol.
Se realiza en mayo, cuando se comienzan a preparar los campos, ante la llegada de las lluvias del invierno. Es un rito a la fertilidad de la tierra y de la mujer.
Durante las fiestas de mayo, en el carnaval, las comparsas de los barrios de Bluefields y una que otra comunidad de esta región, desfilan ataviadas con trajes muy vistosos, al ritmo de los tambores, donde cada una expone su cultura y las cualidades artísticas.
Mediante la danza, con vibrantes y rítmicos movimientos, cada comparsa da lo mejor de sí en la lucha por quedarse con el banderín del primer lugar.
Las comparsas que se presentan durante el carnaval no guardan semejanza con las fiestas del palo de mayo. Éstas fueron introducidas a la ciudad de Bluefields, en el año 1985, por el poeta Carlos Rigby, quien las tomó de la comunidad del Atlántico de un país vecino.
Se bailaba el palo de mayo todos los fines de semana durante el mes de mayo, en diferentes barrios y culminaba con el desfile de comparsas, las que tomaron auge por su vistosidad, su ritmo y sus candentes movimientos y se han entronizado en el gusto popular, haciendo que estas presentaciones cobren un interés altamente turístico de nacionales y extranjeros. Lo malo es que se está dejando de lado el tradicional baile del palo de mayo realizado por los costeños a través de generaciones.
Ojalá que el Intur, autoridades locales y personas involucradas en estas celebraciones rescaten la tradición del palo de mayo y junto a las comparsas ofrezcan un mejor espectáculo cultural en los años venideros.