- Contrario a la última voluntad del Pontífice dice que son una gran herencia
VARSOVIA / AFP
El fiel secretario del Papa Juan Pablo II, monseñor Stanislaw Dziwisz, quien también fue su albacea, reveló en una entrevista este sábado con la radio pública polaca que no quemó las notas personales del Pontífice, contrariamente a su última voluntad.
Monseñor Dziwisz, nombrado el viernes Arzobispo de Cracovia por el Papa Benedicto XVI, declaró que se trataba “de una gran riqueza que debe ser conservada para la posteridad”.
“Todo será estrictamente examinado y ordenado. Nada se presta para ser quemado. Es una gran herencia, una gran riqueza, grandes textos de carácter diverso. Hay que conservar todo para la posteridad”, declaró.
Según monseñor Dziwisz, esos textos podrán servir en el proceso de beatificación de Juan Pablo II, abierto por su sucesor Benedicto XVI.
Igualmente señaló que una vez clasificadas y ordenadas, las “numerosas” notas manuscritas del Papa deben ser dadas a conocer públicamente.
El Arzobispo reveló que había llevado un diario íntimo durante el pontificado de Juan Pablo II, y dijo estar dispuesto a entregarlo a los historiadores, con el fin de que sirva en el proceso de su beatificación.
Monseñor Dziwisz, de 66 años, fue ordenado sacerdote el 23 de junio de 1963 por quien era en ese entonces el Arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla.
Los dos religiosos se conocieron en las pistas de esquí de Zakopane, en las montañas Tatras.
Desde entonces la vida de Stanislaw Dziwisz permaneció ligada a la de su Arzobispo, convirtiéndose en su secretario particular cuando Karol Wojtyla fue elegido Papa en 1978.