Mar K FelT, “Garganta Profunda”, era el subdirector del FBI cuando reveló los actos ilegales de Nixon. Aquí, en una foto de 1958.

Motivos de “Garganta Profunda”, aún un misterio

AFP WASHINGTON.- “Un pacto de confianza” impidió al periodista Bob Woodward preguntar en 1972 qué había motivado a un alto jefe del FBI, con quien había trabado amistad dos años antes, a revelar las claves secretas que desestabilizaron al entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, escribió The Washington Post. “Yo estaba agradecido por cualquier […]

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WASHINGTON.- “Un pacto de confianza” impidió al periodista Bob Woodward preguntar en 1972 qué había motivado a un alto jefe del FBI, con quien había trabado amistad dos años antes, a revelar las claves secretas que desestabilizaron al entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, escribió The Washington Post.

“Yo estaba agradecido por cualquier bocado o información”, escribió Woodward en un largo artículo publicado dos días después de que el ex subdirector del FBI, Mark Felt, revelara a sus 91 años a la revista Vanity Fair que él era el informante que condujo a Woodward y a su colega del The Washington Post, Carl Bernstein, a develar el escándalo Watergate.

“Con una historia tan apetecible, compleja, competitiva y vertiginosa como Watergate, había poca tendencia o tiempo para considerar los motivos de nuestras fuerzas (…) No había tiempo de preguntar por qué ellos estaban hablando o si tenían un interés personal”, dijo Woodward, de 62 años, actualmente uno de los directores del periódico.

Woodward, Bernstein y el entonces editor del Post, Ben Bradlee, habían mantenido la identidad de Felt en secreto durante más de 30 años hasta el martes, cuando el Post y la familia de Felt confirmaron que el ex agente del FBI era “Garganta Profunda”.

La familia de Felt dijo que su revelación ayudará a financiar la educación de su nieto, pero no está claro aún qué llevó a Felt, como número dos del FBI (Policía Federal de Estados Unidos) a filtrar información confidencial que a los ojos de mucha gente lo había convertido en un héroe o un renegado.

“Garganta profunda” se reunió con Woodward varias veces para ayudarlo a confirmar o revelar elementos sobre el involucramiento de funcionarios de Nixon en el robo a la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata el 17 de junio de 1972, en el complejo Watergate de Washington, nombre con el cual fue bautizado al escándalo.

El escándalo y el intento de la Casa Blanca de encubrirlo llevó finalmente a que Nixon se convirtiera en el primer presidente de Estados Unidos en renunciar en agosto de 1974.

En tanto, Woodward dijo que él y Felt pasaron a ser “como amigos” después de conocerse en 1970 —un “encuentro accidental pero crucial, uno de los más importantes de mi vida”— y comenzó a consultarlo regularmente.

Luego de que Woodward se convirtió en periodista del Washington Post en agosto de 1971, Felt comenzó a pasarle información confidencial sobre las investigaciones del FBI.

Además, Felt le recalcó a Woodward que fuera extremadamente cuidadoso. “La única manera de asegurar eso era no contarle a nadie que nos conocíamos o hablábamos o que conocía a alguien en el FBI o el Departamento de Justicia. A nadie”, explicó Woodward.

Una vez que comenzó a desencadenarse el escándalo Watergate en junio de 1972, con las noticias del robo en la sede Partido Demócrata, Woodward contactó a Felt, quien le contó que el caso iba a tener impacto.

Temeroso de ser descubierto, Felt estableció un elaborado sistema para enviar y recibir mensajes con Woodward, aprovechando su experiencia de inteligencia en el FBI.

Woodward movía una maceta con una bandera roja del frente a la parte trasera de su balcón para indicarle que necesitaba reunirse con él, mientras que Felt dibujaba un círculo en la página 20 del New York Times que se le enviaba a la casa de Woodward.

Las reuniones, dijo Woodward, se realizaban por lo general a las 2:00 a.m. en el nivel inferior de un garaje subterráneo en Washington.

Asimismo, Woodward aseguró que al agente del FBI no le molestaba ser presionado para que revele información: “Felt quizás toleraba mi agresividad y mi modo avasallador porque él había sido igual cuando era más joven”.

La importancia de la situación en la que estaban involucrados y los riesgo que corrían, especialmente para Felt, los acercaron más.

“La relación con él era un pacto de confianza, nada de eso era para discutir o compartirlo con nadie”, le había dicho Felt a Woodward.

La revelación de que un alto agente del FBI era ‘Deep Throat’ (‘Garganta Profunda’), ha sido celebrada por colocar a la prensa de Estados Unidos como ejemplo notable de cómo las fuentes anónimas de la prensa pueden denunciar abusos del gobierno.

“Si (Mark) Felt se hubiese mantenido en silencio, Nixon habría tenido éxito en uno de los más serios abusos de poder jamás intentados por un presidente de Estados Unidos”, dijo el Washington Post en un editorial.

Retomando discusiones actuales entre funcionarios estadounidenses sobre los inconvenientes de utilizar fuentes anónimas en la prensa, el Washington Post afirma: “Vale la pena recordar que su célebre victoria por el imperio de la ley también se basó en el patriotismo anónimo de una fuente llamada ‘Deep Throat’, es decir Mark Felt”.

“Es agradable poder honrarlo por su nombre real mientras aún está vivo”, añadió el editorial del diario.

NUEVO LIBRO

Woodward está escribiendo un libro sobre “Garganta Profunda” que aparecerá en julio, anunció su editorial días después de descubrirse la identidad del misterioso confidente. En “El hombre secreto: la historia de la garganta profunda del Watergate”, que está siendo escrito, “Woodward explicará cómo encontró por primera vez a Mark Felt y cómo el dirigente del FBI se convirtió en la legendaria fuente anónima”, explicó la editorial Simon and Schuster.

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