Francisco J. Romero Calonje
Lastimosamente la situación económica en Nicaragua ha venido decayendo a grandes pasos hasta el haber logrado el “título” de segundo país más pobre del continente americano.
La creciente inflación derivada del deslizamiento diario del córdoba frente al dólar y la mala administración gubernamental llevaron al Gobierno a decretar un estado de emergencia económica que a los pocos días tuvo que derogar, y que pudo haber desatado más brotes de violencias e inseguridad en perjuicio de todos los habitantes de Nicaragua.
La hiperinflación que se ha venido generando desde las últimas dos décadas ha llegado a los niveles más altos en la historia de Nicaragua y esto es un peligro ante el DR-Cafta y demás tratados bilaterales de los cuales Nicaragua participa.
La solución más pronta y de cierta manera desesperada es la dolarización, estrategia que desde el primer día de ser aprobada haría que no continúe el alza de los precios, beneficiando a todo el sector laboral de nuestro país.
La dolarización es factible. Dos países centroamericanos ya lo han hecho (Panamá y El Salvador) y nos han demostrado que sus economías han mejorado notablemente.
No olvidemos la dolarización indirecta que existe en Nicaragua, pues se gana en córdobas y se gasta en dólares, inclusive los políticos reciben su sueldo tasado en dólares.
Debemos estar preparados ante la inflación mundial, debido a que el aumento de los precios del petróleo y de la energía continuarán aumentando durante los próximos años. Es por esto que debemos actuar desde ya para lograr un mejor futuro para todos.