Desde la entrada se oía a Gwen Stefani mezclada con la bullaranga de los chavalos. No hubo necesidad de preguntar dónde quedaba el gimnasio del Colegio Alemán Nicaragüense, seguir los aplausos y gritos fue suficiente para dar con la escena del bacán del viernes. La “Noche Cultural” de los quintos años fue para recaudar fondos destinados a su promoción. El punto es que se lucieron con la organización y —según ellos— dieron inicio a una tradición. Esa noche hubo una combinación explosiva. Sí, eso mismo que estás imaginando… ¡cervezas heladitas y deliciosas salchichas alemanas! ¡Ay! Sólo con recordarlo se me hace agua la boca. Al gimnasio le quedó bien el vestido de fiesta. Y además de los del Alemán, también llegaron chicos de otros “coles” y universidades. Todos se deleitaron con las presentaciones, pero el plato principal fue el bacanal que se armó cuando las bandas empezaron a tocar y levantaron a todo el mundo de sus sillas.

Bacanal a la alemana   Hubo aplausos y gritos de sobra y ¡por supuesto que no faltaron las famosas salchichas! Ma. Haydeé Martínez LacayoEspecial para Aquí Entre Nos Bacanal a la alemana   Hubo aplausos y gritos de sobra y ¡por supuesto que no faltaron las famosas salchichas! Ma. Haydeé Martínez LacayoEspecial para Aquí Entre […]

Bacanal a la alemana

 

Hubo aplausos y gritos de sobra y ¡por supuesto que no faltaron las famosas salchichas!

Ma. Haydeé Martínez LacayoEspecial para Aquí Entre Nos



Bacanal a la alemana


 


Hubo aplausos y gritos de sobra y ¡por supuesto que no faltaron las famosas salchichas!



Ma. Haydeé Martínez Lacayo
Especial para Aquí Entre Nos



Desde la entrada se oía a Gwen Stefani mezclada con la bullaranga de los chavalos. No hubo necesidad de preguntar dónde quedaba el gimnasio del Colegio Alemán Nicaragüense, seguir los aplausos y gritos fue suficiente para dar con la escena del bacán del viernes.

La “Noche Cultural” de los quintos años fue para recaudar fondos destinados a su promoción. El punto es que se lucieron con la organización y —según ellos— dieron inicio a una tradición.

Esa noche hubo una combinación explosiva. Sí, eso mismo que estás imaginando… ¡cervezas heladitas y deliciosas salchichas alemanas! ¡Ay! Sólo con recordarlo se me hace agua la boca.

Al gimnasio le quedó bien el vestido de fiesta. Y además de los del Alemán, también llegaron chicos de otros “coles” y universidades.

Todos se deleitaron con las presentaciones, pero el plato principal fue el bacanal que se armó cuando las bandas empezaron a tocar y levantaron a todo el mundo de sus sillas.

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