Marlon Abea (Izqda.) en el pleito del martes en Rivas, mientras es llevado por Hubert Silva.

Arrepentido

No pudo contenerse luego de un golpe Francisco Jarquín [email protected] “Estoy arrepentido por lo que pasó en Rivas, pero creo que se pudo haber evitado muchos problemas si el árbitro hubiera reaccionado como debía”, expresó un Marlon Abea reflexivo un día después de la trifulca en la que se fajó con varios peloteros de Rivas […]

  • No pudo contenerse luego de un golpe

Francisco Jarquín [email protected]

“Estoy arrepentido por lo que pasó en Rivas, pero creo que se pudo haber evitado muchos problemas si el árbitro hubiera reaccionado como debía”, expresó un Marlon Abea reflexivo un día después de la trifulca en la que se fajó con varios peloteros de Rivas después de ser golpeado intencionalmente por el pitcher José Guzmán.

Abea lucía en el juego del miércoles con los mismos sureños en Managua, un hematoma inmenso sobre la parte media de las espaldas, cerca de la columna, el que tuvo que tratarse con masajes y agua tibia para mitigar un poco el dolor.

“Sé que no fue un espectáculo bueno lo que di en Rivas… Soy un pelotero maduro y pienso que ya no puedo andar con esas cosas. Mirá que me fui a meter al dogout del Rivas para buscar a Guzmán y desquitármela después que me golpeó, y me fajé con más de 20 hombres, eso es una locura”, agrega el receptor de los capitalinos.

Sin embargo, lo que más dio rabia a Marlon fue que no se la pudo desquitar con Guzmán, ni que el árbitro Jairo Mendoza hiciera nada después que se lo advirtió que lo querían golpear.

“Créanmelo no dormí de la rabia ayer (martes) porque no pude desquitármela, pero eso para mí ya es historia. Sólo el que ha jugado sabe que cuando uno recibe un golpe intencional lo molesta, más si se lo advertiste al árbitro”, recalcó Abea.

Según el mascotero del Bóer, en ocasiones los árbitros son muy tolerantes porque Jairo Mendoza debió sacar a Guzmán cuando le acercó los pitcheos para golpearlo.

“Soy un hombre que ha dejado de tomar, de fumar, estoy dedicado a mi trabajo, a mi familia, pero estoy claro de que mi punto débil es mi carácter. A veces trato de jugar más concentrado y consciente en el juego para no ponerle mente a nada más, porque sé que soy una persona impulsiva. Y por eso le pido a Dios que me ayude”, manifestó.

LLEGÓ A FAJARSE

Marlon Abea asegura que aunque se metió al dogout del Rivas a fajarse, no recibió ningún golpe de contundencia como para decir que se sienta adolorido.

“Ahí repartí derechas, izquierdas y me dieron también, pero no con contundencia. Le di a varios pero nadie me dio como Mike Tyson a sus rivales. No sé si perdí o gané la pelea, pero eso no es lo que importa sino que eso quede en el pasado y sigamos jugando tranquilos”, concluyó Abea.

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