La tragedia del pacto

Hugo J. Vélez Astacio No cabe duda que con los golpes y atentados sufridos por nuestra naciente democracia la sociedad, o sea el pueblo nicaragüense en general, sufre. El Poder Ejecutivo a través del presidente Bolaños acorralado y de rodillas se ve precisado a aprobar leyes que incrementan el déficit fiscal y merman la libertad […]

Hugo J. Vélez Astacio

No cabe duda que con los golpes y atentados sufridos por nuestra naciente democracia la sociedad, o sea el pueblo nicaragüense en general, sufre. El Poder Ejecutivo a través del presidente Bolaños acorralado y de rodillas se ve precisado a aprobar leyes que incrementan el déficit fiscal y merman la libertad de prensa a la espera de no agravar más la crisis financiera de la nación. Y los viles caudillos de Ortega y Alemán a tropel en manada cabalgan sobre el pacto doloso, pisoteando la autonomía de las instituciones.

El abuso del poder se manifiesta en el autoritarismo hacia los encargados de la dirección de las mismas, obedeciendo éstos como mozos de hacienda. La libertad se coarta y los medios de comunicación independientes también resienten los golpes mediante la eliminación de sus derechos constitucionales en el aspecto fiscal y el asesinato de periodistas etc., cercenando el derecho del pueblo a la información.

La corrupción impera y los corruptos bailan y sus promotores desde sus parlamentos, desde “sus” casas pirateadas y su hacienda El Chile, hacen muecas y se burlan, bajo el manto de impunidad que prevalece en el mantenimiento de un sistema político amoral.

Vivimos una tragedia. ¿Otra vez? ¡Que horror!

El egoísmo y sed de poder de esos malvados vislumbra un porvenir lleno de miseria y de desastres económicos y sociales para nuestros hijos. La fragilidad de nuestra tierna democracia que se inició a construir a partir del triunfo de doña Violeta, hace vérsele fisuras y pone en riesgo la autonomía de sus estructuras institucionales, por las continuas acciones generadoras de crisis que provocan Daniel Ortega y Arnoldo Alemán. ¡Y pensar que Ortega se quiere reelegir! ¡Qué barbaridad!

¿Pero, qué hago yo reflexionando públicamente sobre esto?

Me satisface en gran manera como lo dijo el gran filosofo autor de la Rebelión de las masas, que mientras me esfuerce y piense, daré luz a mis oyentes y lectores para que identifiquen con claridad a fines de aborrecer a esos políticos que albergan oscuridad, terror y mezquindad. A esos políticos que propugnan impunidad de sus delitos. A esos caudillos que hacen predominar un sistema de injusticia, en la que sus magistrados y jueces militantes en respuesta al favor de haber sido elegidos, llaman a sus caudillos para pedir instrucciones. A esos políticos de la lista, que no siendo oficial, el pueblo en general dijo: ¡Qué lástima! Aunque la lista existe y es verdadera.

Porque quiero para mi Patria y el futuro de mis hijos un sistema democrático que con libertad integral en progreso, predomine la justicia con equidad y ecuanimidad, es deber sagrado trabajar en su construcción, y así salir de esta tragedia que provoca el pacto.

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