Arturo Harding, ministro del Marena.

Harding: veda forestal insuficiente

Quemas también amenazan fuertemente a los bosques Wilder Pérez [email protected] La veda forestal anunciada por el presidente Enrique Bolaños no será suficiente para acabar con la destrucción de los bosques en Nicaragua, ya que todavía es costumbre entre los campesinos, quemar las plantas para cosechar, señaló ayer Arturo Harding, titular del Ministerio del Ambiente y […]

  • Quemas también amenazan fuertemente a los bosques

Wilder Pérez [email protected]

La veda forestal anunciada por el presidente Enrique Bolaños no será suficiente para acabar con la destrucción de los bosques en Nicaragua, ya que todavía es costumbre entre los campesinos, quemar las plantas para cosechar, señaló ayer Arturo Harding, titular del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).

Harding dijo que si bien hay gente que tumba árboles para sacar madera, otra lo hace para sembrar, y eso provoca la desaparición acelerada de los bosques en Nicaragua, sobre todo porque los campesinos, empujados por la pobreza, se acercan a las zonas de amortiguamiento de las reservas naturales.

“Queman para sembrar una manzana de frijoles, lo peor es que la siembran un año nada más, porque al siguiente año ya no da porque son tierras que no tienen vocación agrícola y se agotan rápidamente, entonces vuelven a botar otra manzana, esa madera muchas veces ni la sacan, la queman, ese es otro problema al que tenemos que buscarle solución”, comentó el ministro.

Harding aseguró que desde hace dos años que está al frente de la institución ambiental, el Marena ha expulsado a más de 700 familias de áreas protegidas, “pero se vuelven a meter, y lo hacen con el patrocinio de gente de la localidad”, aseguró.

¿VEDA O MORATORIA?

A pesar de que el mandatario habló de “veda” y en el parlamento el tema se maneja de esa misma manera, Harding se refirió al tema como una moratoria. La veda prohíbe la extracción en tiempos determinados, la moratoria retrasa los permisos.

El Gobierno pretende prohibir la sustracción y exportación de madera nicaragüense, para disminuir el ritmo con que los bosques desaparecen en Nicaragua, que hace 50 años poblaban el territorio nacional con ocho millones de hectáreas y hoy se redujeron a 3.9 millones de hectáreas.

Hace 15 días, el Presidente otorgó títulos de propiedad a las comunidades indígenas miskitas y mayagnas, en la región Atlántica del país, según Harding, con la esperanza de que, al ser dueños de sus tierras, los nativos defiendan los recursos de los depredadores que arrasan con los bosques bajo el argumento de que son tierras nacionales.

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