Partidarios del “no” a la Constitución de la Unión Europea festejan el anuncio de los resultados.

Holanda también dice “¡No!”

Tras Francia, los holandeses rechazan masivamente la Constitución de la Unión Europea en un referendo Temores de pérdida de identidad, soberanía y de cambios al Estado del bienestar motivan el voto negativo AFP LA HAYA.- El ‘nee’ (‘no’) que sonó fuerte este miércoles en el referendo sobre la Constitución Europea, la cual apoyaba una inmensa […]

  • Tras Francia, los holandeses rechazan masivamente la Constitución de la Unión Europea en un referendo
  • Temores de pérdida de identidad, soberanía y de cambios al Estado del bienestar motivan el voto negativo

AFP

LA HAYA.- El ‘nee’ (‘no’) que sonó fuerte este miércoles en el referendo sobre la Constitución Europea, la cual apoyaba una inmensa mayoría de los parlamentarios y organizaciones profesionales, ilustra una crisis de identidad de los holandeses y la ruptura con sus elites, según analistas.

El 61.6% de los holandeses que votaron rechazaron el Tratado Constitucional, según los últimos resultados divulgados por la agencia de prensa holandesa ANP en base a colegios electorales.

El ‘sí’ obtuvo 38.4% de los votos, según estos resultados preliminares.

La participación se ubicó en 62.8%, una cifra mucho mayor que la esperada y también más alta que en las últimas elecciones europeas de junio del 2004 (39.1%). Doce millones de ciudadanos estaban habilitados para votar.

El rechazo fue mucho más alto que el manifestado hace tres días en Francia (54.67%) y superior a las previsiones que se habían hecho en este país del norte de Europa.

“Este resultado demuestra que los grandes partidos políticos no representan a la población”, declaró a la AFP Philip van Praag, politólogo en la Universidad de Amsterdam.

“Los grandes partidos políticos, demócrata cristianos, socialdemócratas, las ONG como Greenpeace o Amnistía, defendían la Constitución, pero tenemos que darnos cuenta que fracasamos en la forma de explicar las ventajas de este texto”, reconoció la eurodiputada Camille Eurlings, miembro del Partido Demócrata Cristiano del primer ministro Jan Peter Balkenende, llamando a la “autocrítica”.

Para los analistas, el rechazo de la Constitución refleja una importante crisis de identidad de los holandeses preocupados ante la posibilidad de que cambie su modelo de sociedad.

“Todo aquello que no es holandés parece ser una amenaza para la identidad. Las personas tienen la tendencia a replegarse sobre ellos mismos”, recalcó Sophie Vanhoonacker, directora del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Maastricht.

Europa, y el refuerzo que supone la Constitución, provocaron un temor de pérdida de soberanía.

“Holanda tiene que seguir siendo Holanda”, dijo una y otra vez durante la campaña el diputado de extrema derecha Geert Wilders.

“Si decimos ‘sí’ a la Constitución, vamos a ceder más poderes a Bruselas, poderes que no recuperaremos jamás”, reiteró Jan Marijnissen, líder de la pequeña formación de izquierda Partido Socialista (SP).

En una Europa de 25 países y pronto de 27, hasta 28 con Turquía, muchos holandeses temen que su posición se diluya en beneficio de los “grandes”.

Las garantías de los democristianos de que “Holanda seguirá siendo Holanda” o del líder de los liberales, Jozias van Aartsen, sobre el hecho de que “Holanda no es un pequeño país” y representa un verdadero peso económico en Europa, no lograron vencer el escepticismo entre el electorado.

LLAMADO A UNIDAD

Europa lanzó un llamado urgente a la unidad para evitar que los Estados miembros de la UE tomen “decisiones unilaterales” que pongan fin al proceso de ratificación de su Constitución, tras el nuevo mazazo recibido el miércoles de parte de otro de sus fundadores, Holanda.

“Pido a todos los dirigentes evitar decisiones unilaterales antes del Consejo europeo”, del 16 y 17 de junio próximo en Bruselas, dijo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

Pese a este nuevo mazazo, el primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker, cuyo país ejerce la presidencia de la UE, insistió en que el proceso de ratificación de la Constitución Europea “debería poder continuar”.

“Sigo pensando que el proceso de ratificación debería poder continuar en los otros países. Quisiéramos que los otros países tengan la posibilidad de librar con la misma intensidad el mismo debate”, afirmó Juncker.

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