AFP
WASHINGTON.- Impuesto por el presidente estadounidense George W. Bush pese a una lluvia de protestas, Paul Wolfowitz, uno de los artífices de la guerra en Irak, se convertirá el miércoles en el nuevo presidente del Banco Mundial (BM) con el desafío de reducir la pobreza en el mundo.
Wolfowitz, de 61 años, más conocido por su papel como número dos del Pentágono que por sus conocimientos sobre desarrollo sostenible prometió consagrarse “a la noble misión” de luchar contra la pobreza.
El presidente electo del BM anunció que su primer viaje, previsto para mediados de junio, será a África. El África subsahariana es la región más pobre del planeta, y más del 45 por ciento de su población vive en la extrema pobreza, con menos de un dólar por día.
En América Latina y el Caribe, el 44 por ciento de la población, o sea unas 227 millones de personas, viven con menos de dos dólares diarios, y un 20 por ciento vive con menos de un dólar al día, según cifras de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).
“Su cercanía con el presidente Bush y otros miembros del Gobierno bien puede serle útil para avanzar, más que reducir, la amplitud del trabajo en el Banco”, estimó recientemente el ex Presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso en un boletín del centro de análisis Diálogo Interamericano.
Wolfowitz niega ser “el hombre de Bush” frente a críticos que aseguran que bajo su mando la institución multilateral que emplea a unas 10,000 personas se convertirá en un nuevo brazo de la política exterior estadounidense.
Tradicionalmente los estadounidenses designan al presidente del BM, y los europeos al director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), que es el español Rodrigo Rato.
El presidente saliente del BM, James Wolfensohn, termina su mandato de 10 años el martes 31 de mayo.
“En resumen, está en sus manos tomar o no ventaja de esa proximidad para avanzar ayuda internacional y financiamiento para los países pobres”, dijo Cardoso.