- Hoy que se celebra el Día de los Niños y las Niñas, el trabajo infantil sigue siendo un reto para Nicaragua. A la fecha el fenómeno estadísticamente es impreciso, pero los especialistas apuntan a que Nicaragua necesita invertir unos 1,600 millones de dólares para erradicarlo en dos décadas
Amparo Aguilera Irí[email protected]
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Michael Salinas comenzó este año a trabajar en la construcción, aprovechando que dentro de dos meses cumplirá 18 años. Está haciendo de “ayudante”: pasando ladrillos, pegándolos, mezclando cemento diez horas al día… con lo que obtiene mil córdobas a la quincena.
Sus ingresos los distribuye entre su abuela (250 córdobas) y su mamá (300). “El resto lo dejo para mis gastos”, comenta. Aunque no siempre fue así. Hace once años, Salinas se ganaba la vida vendiendo tortillas en su barrio Cristo del Rosario.
En ese entonces vendía en toda la mañana, entre 40 y 50 córdobas. “Y todos se los daba a mi abuela porque eran para los gastos de la casa”, apunta.
En eso pasó nueve años de su vida, pues a los 16 años cambio de oficio. Entró de operario, ganando en el mejor de los casos 300 córdobas —según la producción— que ya iban para tres de sus cuatro hermanitos, que hoy cuentan con 15, 9 y 7 años respectivamente.
Guillermo Dema, coordinador subregional del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), indica que la contribución de los niños y niñas no alcanza ni el cinco por ciento del ingreso familiar.
“Es decir que aportan poquísimo, pese a su esfuerzo. Entonces no hay siquiera justificación para el trabajo infantil, por lo tanto nos parece que los gobiernos deben invertir en las niñas y niños si quieren más beneficios”, reitera.
COSTOS VERSUS BENEFICIOS
Según datos preliminares del estudio sobre costos y beneficios para erradicar el trabajo infantil, que aún analiza la OIT y que prevé presentar en el encuentro que sostendrán en octubre los gobiernos iberoamericanos, se necesitarían 40 mil millones de dólares para eliminarlo en 20 años.
Pero con ello obtendría beneficios netos por el orden de los 106 mil millones de dólares. “Curiosamente Nicaragua es uno de los países que más beneficios económicos obtendría, superando siete veces la inversión”, detalla Dema.
De acuerdo al funcionario, el estudio revela que el Estado nicaragüense necesitaría invertir 1,652 millones de dólares en dos décadas para erradicar en un ciento por ciento el trabajo de los niñas y niñas locales.
“Este desembolso implicaría cobertura en un ciento por ciento de la educación para esa población, garantizando que sea totalmente gratuita, es decir sin los costos indirectos que en la actualidad conlleva (hoy por hoy el 15 por ciento de niñas y niñas de un universo de 1.7 millones no tiene cupo para estudiar en el país)”, expone.
“Además —prosigue— esta inversión incluiría programas para efectuar transferencia económica a las familias que tienen niños y niñas trabajando para proporcionarles esos pequeños ingresos (que en promedio alcanzan el cinco por ciento del ingreso total familiar al año)”.
No obstante los réditos se prevén mayores al desembolso planteado. “Tomando en cuenta que los adultos que se van incorporando al mercado laboral, cuando cumplen la edad reglamentaria, con cierto nivel de estudio —primaria y secundaria con los actuales precios del mercado— van a obtener más ingresos con los cuales pagar impuestos, consideramos que Nicaragua obtendría 13,560 millones de dólares”, argumenta.
“En otras palabras, el beneficio financiero neto para este país, en 20 años, se cuantificaría en 11,546.6 millones de dólares. Lo que indica que cuando hablamos de invertir en la niñez de nuestros países, no hablamos de retórica sino que estamos asegurando que en términos económicos sí generan beneficios”, enfatiza.
¿ATRAPADOS?
A lo que se suman los que no se notan. “Hablamos de paz social en general, menor delincuencia, menos violencia y muchas cosas que van parejas a todo esto”, advierte Dema.
Sin embargo Lidia Midence, secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CNEPTI), que agrupa a entidades estatales y de la sociedad civil, reconoce que carecen de “suficiente” presupuesto para desarrollar más programas que ayuden a ir disminuyendo el trabajo infantil a nivel local.
“Ni siquiera sabemos con cuánto contamos, vos me lo preguntás pero yo lo desconozco. Aunque estimamos que el problema es creciente y tememos que las cifras sigan siendo alarmantes”, reitera.
Dema especifica que la OIT, a través de la IPEC, destina en promedio un millón de dólares a cada nación de la región para minimizar el fenómeno. Entretanto el Fondo de las Naciones Unidos para la Infancia (UNICEF) desembolsa al año 200 mil dólares.
“Claro ése es un granito de arena en un océano. En el caso de la OIT, con IPEC (establecida en 1996) se quiere movilizar a los estados para un trabajo que es suyo, que es precisamente el trabajo infantil”, aclara el funcionario de IPEC indicando que también se requieren políticas sociales para acabar con el ciclo.
“Porque pobreza genera trabajo infantil y trabajo infantil genera pobreza. Entonces hay que acabar con eso”, puntualiza seguro de que la lucha para erradicar el trabajo infantil está condenada al éxito.
A UN PASO DE LA CALLE
Evelyn Palma, coordinadora de Apoyo Legal en Casa Alianza Nicaragua, sostiene que el trabajo infantil conlleva a la “callejización”.
“Muchas veces los niños que trabajan en la calle limpiando carros, vendiendo frutas, de lo que sea están en su primer paso al proceso de callejización, es decir de hacer su vida en la calle que luego conlleva a abusos, a drogas … violencia”, expone.
Palma explica que los menores con los que usualmente trata Casa Alianza son niños y niñas que en determinadas horas trabajan para conseguir comida o drogas. “Pero viven la mayor parte del tiempo de la mendicidad y vemos que éste es un ciclo repetitivo”, advierte señalando que hace año y medio, contabilizaban cinco caras nuevas al día en los semáforos, donde tiene incidencia, en la capital.
En ese sentido Anyoli Sanabria López, oficial de Educación y Ciudadanía en el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), refiere que el trabajo infantil se concentra en el trabajo informal, donde no necesariamente media un contrato laboral.
“Es decir que trabajan con terceros sin acuerdos escritos. Aunque se ve más en el área rural, en pequeñas parcelas, donde es un apoyo a la sobrevivencia familiar con un impacto enorme en la descolarización”, razona.
Según Sanabria hay incumplimiento de la legislación laboral. “Por un lado tenemos excelente ley pero sin posibilidades de aplicación. Pero hay que ser optimistas porque hay un compromiso real del Estado, es decir hay voluntad y políticas, aunque hace falta más inversión y todavía más coordinación en la repuesta institucional”, puntualiza.
EMPRESARIOS DISPUESTOS
Martín Vargas, representante del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), indicó que el sector privado sigue dispuesto a incidir en la erradicación del trabajo infantil.
“Hemos firmado convenios con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y con el Ministerio del Trabajo (Mitrab), para comunicar a nuestros gremios la necesidad de apoyar esa iniciativa y pueden ver que cada vez hay menos niñas y niños trabajando en el sector formal: comercio, industria… aunque sí hay en el campo y en ese proceso estamos, nosotros seguimos por ese camino (de erradicarlo)”, asegura.
Entretanto los alcaldes también prevén hacer lo suyo. Ayer la OIT, a través del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), efectuó un foro con las autoridades municipales para definir compromisos concretos de cara a la reducción del trabajo infantil. Retomando como ejemplo a León, donde realizan acciones para tal fin.
MEDIRÁN TRABAJO
Dentro de tres meses el Ministerio del Trabajo, ayudado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), realizará la segunda encuesta para medir el trabajo infantil. Este sondeo espera arrojar resultados a finales de año, lo que servirá de insumo para reorientar o afinar las políticas dirigidas a esta porción de la población.