Ricardo Sánchez Calero
La Asamblea Nacional de Nicaragua promueve la creación de un banco de fomento de la producción, para lo cual aportarán el capital semilla de U$10,000,000.00 proveniente de la privatización de la empresa de comunicaciones Enitel, el cual estaba al resguardo de este poder del Estado, prometiendo mayor asignación de capital producto de la modificación al próximo presupuesto general de la República.
El Poder Ejecutivo se presenta hermético ante esta iniciativa y está dejando la puesta en marcha de este proyecto en manos de la Asamblea Nacional. El Gobierno no pretende recurrir ante los organismos monetarios internacionales para avalar un posible desembolso de cualquier índole que vendría a dar mayores recursos a esta entidad.
La creación del banco de fomento debe realizarse dentro de la realidad económica del país, evaluar técnica y comercialmente qué es lo que se espera de este proyecto, cómo contribuiría a la estabilidad y crecimiento económico-social el utilizar estos recursos financieros que pertenecen a los nicaragüenses.
La creación de este banco debe ser enfocada desde un aspecto amplio e integrando a los diversos sectores encargados de la gobernabilidad y productividad del país, abordar su implementación como estrategia nacional de desarrollo enfocado en mercados extranjeros, lo que compromete al Gobierno a tratar de buscar enlaces comerciales con las mejores oportunidades internacionales, conocer qué producto es el más rentable para producir, cuál es el mejor precio a ofertar. Estos aspectos económicos definirán la visión de esta entidad.
Los convenios de mercado aseguran la plaza a un producto, por lo que disminuyen las barreras en la exportación. A la vez, el productor trabajará orientado en qué es lo que deberá producir para satisfacer posibles compromisos alcanzados asegurando la realización financiera-comercial de la inversión (cosecha, venta, utilidad y cancelación).
La dación de un crédito a un productor deberá ser sujeta de apoyo logístico por parte del equipo técnico con el que contará esta entidad. No basta dar el financiamiento y que el productor vaya a sembrar o a criar lo que se le ocurra, es necesario el condicionamiento del manejo de los recursos como parte del programa crediticio, ya que de este mismo fondo de naturaleza revolvente dependerá el fortalecimiento del banco de fomento.
La creación de un banco de fomento de la producción, si es abordada como estrategia nacional, vendría a contribuir a la solución de la problemática económica del país, se estarían superando problemas existentes al día de hoy, tales como la escasa planificación económica del Gobierno, la falta de capital para incentivar la producción, el desequilibrio entre importación-exportación, los altos costos de producción, el desconocimiento del comportamiento de los mercados. Si la implantación de este proyecto se enfoca con profesionalismo y honestidad, estaríamos sentando los cimientos para el tan necesitado despegue económico.
La realidad de las instituciones estatales nicaragüenses es manejada al antojo y conveniencia de los partidos políticos mayoritarios, y siendo ellos los promotores de esta entidad financiera, esperemos que no sea una más en donde prevalece la repartidera de puestos (que se convierten en cargos políticos de interés) y beneficios financieros personales (en carácter de préstamos para sus allegados políticos o círculos amistosos).
Si los señores diputados y las autoridades nombradas anteponen intereses partidarios y personales en esta entidad de gran importancia para nuestro país, estaríamos una vez más ante la realidad cotidiana nacional; despilfarro de los recursos del pueblo en las instituciones estatales y lucros individuales del sector político, realidad que hasta el día de hoy ha causado tanto perjuicio a nuestra Nicaragua.
El autor es administrador de empresas