Luis Jerónimo Chamorro Mora
Con profundo detenimiento leí el artículo: “El laberinto conservador”, de Eduardo Marenco Tercero, publicado en LA PRENSA del domingo 15 de mayo, en el cual el periodista entrevista a una serie de dirigentes conservadores —dos de ellos precandidatos a la presidencia del Partido Conservador—, quienes se reclaman entre sí cuál fue el mejor momento del histórico partido y cuáles fueron las razones de sus divisiones. Y además hace balances comparativos de los resultados electorales obtenidos por el partido en las últimas tres elecciones (municipales del 2000 y 2004 y nacionales del 2001).
El artículo de Marenco Tercero destaca el hecho de que el Partido Conservador en las elecciones municipales del 2000 obtuvo 203 mil 845 votos y conquistó 5 alcaldías, entre ellas la de Granada. Asimismo destaca que en las elecciones nacionales del 2001, el Partido Conservador obtuvo solamente casi 30 mil votos y que durante las municipales de noviembre del 2004, la Alianza por la República (Apre), que integraba el Partido Conservador, ganó 4 alcaldías cuyos candidatos a alcaldes todos eran conservadores, que repitieron ganando en San Pedro de Lóvago y San José de los Remates. Y anota que para las municipales de noviembre del 2004, el Partido Conservador se encontraba organizado en un poco más de 50 municipios de los 153 existentes en Nicaragua.
En las elecciones municipales del 2000 el Partido Conservador ganó las alcaldías de Granada, Buenos Aires, Moyogalpa, San José de los Remates y San Pedro de Lóvago y 66 concejales repartidos por todo el territorio nacional. Al ganar 5 alcaldías el Partido Conservador demostró que el histórico partido había sobrevivido a proscripciones, décadas de luchas internas y divisiones, y que nacionalmente proyectaba su presencia como en los viejos tiempos. La gran victoria conservadora en un solo objetivo: ganar la mayor cantidad de alcaldías, fue el resultado de haber escogido a los mejores candidatos para alcaldes y concejales; el tener plena conciencia de que el Partido Conservador se enfrentaba a dos grandes partidos (PLC y FSLN) que contaban con recursos y personal humano organizado y disciplinado, que podían ser derrotados con un discurso ideológico bien balanceado e impulsaron sus campañas municipales basados en la honestidad administrativa, su capacidad de servicio y la transparencia. El manejo de esos ejes de campaña permitieron nuevamente, en las elecciones municipales de noviembre del 2004, que los candidatos conservadores del Apre repitieran su triunfo en San José de los Remates y San Pedro de Lóvago.
Considero que sí dejó algo positivo a los conservadores en su conjunto, la gran victoria electoral en la municipales del 2000, y es que los conservadores pueden enfrentar a poderosos y disciplinados adversarios políticos, y vencerlos, para lo cual se requiere de trabajo y más trabajo político entre las bases conservadoras que se encuentran y existen en todo el territorio nacional y no solamente en 50 municipios; que la unidad es posible, siempre y cuando exista entre la dirigencia conservadora el pleno y total conocimiento de que gran parte de nuestro electorado lo es más por tradición que por militancia; que el haber estado durante casi 80 años fuera del poder político nos da a los conservadores una gran ventaja sobre nuestros adversarios: tal es el desgaste del ejercicio del poder y todas sus acciones erradas y arbitrarias y que los dirigentes del Partido Conservador estén de poder y que puede perfectamente bien regir los destinos de Nicaragua.
En tal sentido mi aporte al debate y mi experiencia como conservador electo en las municipales del 2000, es el haber dirigido durante cuatro años el municipio de Granada y el haber obtenido reconocimientos públicos de FISE, Inifom, Asamblea Nacional y sociedad civil. Mi propuesta es que estos cinco alcaldes deben ser incluidos en la directiva nacional como una señal de apertura al ser tomadas en cuenta las bases del Partido Conservador.
Lo mismo hay que hacer un reconocimiento al licenciado Pedro Solórzano por la raya trazada y su aporte al municipalismo. Lo que necesitamos realmente es más trabajo político entre las bases conservadoras.
El autor fue alcalde conservador de la ciudad de Granada.