Pedro Pablo Calero Luna
Todos los nicaragüenses fuimos testigos de la convocatoria que hizo el Alcalde de Managua como presidente de Amunic a todos los alcaldes de Nicaragua, el lunes 25 de abril, para pedir la destitución del Presidente de la República, Enrique Bolaños. Pero lo más lamentable fue que también los alcaldes liberales firmaron el pronunciamiento o mejor dicho la mayoría de ellos se confabularon para hacer público el pronunciamiento.
Estoy seguro que lo más importante, y que sería un ejemplo digno de imitar por todo el pueblo honesto, sería si tuvieran la valentía de pedir a sus respectivos caudillos la renuncia de sus partidos por el bien común. Basta ya. Otro ejemplo admirable sería la renuncia a los 200 galones de combustibles que tienen asignados y los 420 mil córdobas anuales que los utilizan para “obras sociales”. También sería bueno que renuncien a la reelección, a su inmunidad, a la plancha uninominal, en resumen que renuncien a todos los intereses personales y partidarios.
Así todos los nicaragüenses hombres probos, prudentes y capaces como lo son Eduardo Montealegre, José Antonio Alvarado y Herty Lewites podrían unirse por el bien de este sufrido pueblo. En éstas están cifradas las esperanzas y la confianza, ya dieron el primer paso, adelante. Deben hacer un trabajo de filigrana para alcanzar un 60 por ciento de escaños en el parlamento y devolver lo que más conviene al pueblo.
Ciudad Darío