Edgard Rodríguez C.
Cada año, pensamos que nos dirigimos hacia la recolección de la cosecha de big leaguers pinoleros, pero lo único que aumenta es la cantidad de frustraciones que quedan en el camino.
Al final, cosechamos lo que sembramos, o sea, nada. No puede haber buen fruto, cuando jugamos un beisbol a lo que salga, sin planes ni objetivos claramente establecidos.
Es por eso que estoy entre quienes creen que el beisbol merece mejor suerte. Y no estoy hablando de elecciones. Eso es un asunto que debe resolver la Feniba a lo interno con sus asociaciones , y luego la historia las juzgará.
Hablo más, del “trabón” que han sufrido los prospectos pinoleros en su afán de ascender a las Mayores. Al menos en este momento, no aparece uno solo en línea directa al big show. Y el tiempo les está llegando.
Hace unos años, pusimos la esperanza en Juan Muñoz. No llegó y hasta retirado está.
William Juárez ha enderezado su labor con los Dodgers, pero aparece oculto entre los relevos de largo metraje de los Soles de Jacksonville en Doble A.
Gonzalo López está en recuperación tras problemas con los tendones en su brazo derecho. Su ritmo se detuvo y su retorno es todavía un misterio.
Luz Portobanco, que al igual que Gonzalo y Juárez lleva cinco años en las Ligas Menores, ganó el domingo para los Mets, pero tiene 6.06 en efectividad. Uno cree que eso no es atractivo.
Entre los bateadores, Ofilio Castro ha sido el depositario de mayores esperanzas. Fue al spring training, pero no ha sido constante en su desempeño en Clase A con Washington.
Mario Holmann aún no ha comenzado a jugar. Irá a una liga de novatos en la Costa del Golfo, pese a lo bien que se habla de él en el sistema de los Yanquis.
Hay muchos otros nicas batallando en EE.UU. o Dominicana, pero el noveno nica hacia las Mayores, aún no ha comenzado a mostrarse con fuerza.