Amor por las flores

Doña Berna Terán no necesitaba comprar cuadros ni ninguna otra cosa para decorar su casa. Ella misma se encargaba de esos detalles. También hacía arreglos, pinturas y cuadros para sus hijos y hasta para las amistades. En varias ocasiones sus regalos de boda fueron los arreglos florales y decoración. Recuerda que antes de instalar la […]

Doña Berna Terán no necesitaba comprar cuadros ni ninguna otra cosa para decorar su casa. Ella misma se encargaba de esos detalles.

También hacía arreglos, pinturas y cuadros para sus hijos y hasta para las amistades. En varias ocasiones sus regalos de boda fueron los arreglos florales y decoración.

Recuerda que antes de instalar la floristería, sus amigas solamente compraban las flores para que ella diera rienda suelta a su creatividad, hasta que un día se dijo que si sus amistades gustaban de sus creaciones, por qué no tendría éxito poniéndolo como negocio.

Pero fue su hija Mariela quien le dio el empuje que necesitaba y entre las dos instalaron la floristería.

Ella pintaba en tela, hacía tarjetería y todo tipo de manualidades, pero se decidió por las flores porque considera que despiertan mayormente su creatividad.

“Son lindas, alegran el espíritu y es un trabajo que me gusta”, detalla.

Esta señora, quien tiene una habilidad innata para hacer arreglos florales, pasó diez años de su vida dedicada a todo lo que es manualidades y su negocio no inició sino hasta hace dos años.

Recuerda que siempre estaba pintando vestidos de niña, haciendo prensadores para el cabello, rosarios de boda en porcelanicrom, recuerdos de bodas y otras cosas. Todo era para regalar o para adornar su casa, dice.

Doña Berna amaba tanto elaborar manualidades que formaba parte de un grupo con el cual se intercambiaba ideas. En este grupo aprendió a hacer algunas cosas y enseñó a realizar otras.

“Era una necesidad que yo sentía”, dice. También tomó algunos cursos porque deseaba ocupar su tiempo en algo que le gustaba y que la llenaba interiormente.

Actualmente, el negocio de doña Berna marcha muy bien y siente que lo mejor que le pudo haber sucedido es hacer de su pasión por los arreglos florales, un modo de trabajo, una manera de independizarse económicamente y de dedicarse a lo que más le gusta hacer.

Ella considera muy importante, que las mujeres puedan recibir este tipo de cursos, porque podría ocurrir que en ellos descubran sus talentos, que despierten pasión por alguna de estas cosas.

Asimismo, cree que quien tiene un talento especial, puede perfeccionarlo en cursos dirigidos, intercambiando ideas con otras personas, aprendiendo cosas nuevas y conociendo nuevas opciones.  

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