Refugiados de la región Andijan se han establecido en un campo para refugiados que escapan de su vecino occidental Uzbekistán, donde han muerto centenares de personas.

Represión militar deja 600 muertos

AFP NAMANGAN, UZBEKISTÁN.- Al menos 600 personas murieron en la represión militar de las protestas el viernes en Andizán, al este de Uzbekistán, según un testigo que dijo a la AFP el domingo que había visto los cuerpos. El director de la organización no gubernamental Animokur, Gulbahor Turdiyeva, afirmó que unos 500 cuerpos yacían el […]

AFP

NAMANGAN, UZBEKISTÁN.- Al menos 600 personas murieron en la represión militar de las protestas el viernes en Andizán, al este de Uzbekistán, según un testigo que dijo a la AFP el domingo que había visto los cuerpos.

El director de la organización no gubernamental Animokur, Gulbahor Turdiyeva, afirmó que unos 500 cuerpos yacían el sábado en una de las escuelas de la localidad y otros 100 en un instituto en construcción en las afueras.

La insurrección fue lanzada para protestar contra el proceso en curso a 23 personas acusadas de propagar ideas islamistas radicales, y obtener así su liberación.

Los insurgentes asaltaron en la noche del jueves una guarnición y una prisión de alta seguridad antes de apoderarse de la sede de la administración regional, recibiendo el apoyo de miles de personas.

Las fuerzas del orden reprimieron estas manifestaciones abriendo fuego contra la multitud.

El presidente uzbeko Islam Karimov acusó a los extremistas islamistas de estar detrás de estas protestas y negó haber dado la orden de que se disparara contra la muchedumbre.

CIUDAD AISLADA

La ciudad uzbeka de Andizán estaba prácticamente aislada del mundo el domingo, rodeada por un cordón de seguridad de blindados y camiones militares, tres días después de una insurrección a la que siguió una represión sangrienta de las autoridades.

Varios habitantes de esta gran ciudad del valle de Ferghana (este) seguían buscando los cuerpos de sus allegados, mientras el depósito de cadáveres y los hospitales estaban vigilados escrupulosamente por militares y permanecían prácticamente inaccesibles.

No pudo establecerse ningún balance preciso de estos hechos ya que las autoridades intervinieron para que la información no circulara.

La mayoría de los periodistas presentes en la localidad fueron expulsados.

Testigos directos, como un responsable de la organización de Derechos Humanos Apellatsia, Luftulo Shamssutdinov, declararon haber visto al menos 300 cadáveres, una cifra 10 veces superior a la anunciada por las autoridades.

Un policía que pidió el anonimato dijo haber visto “decenas de muertos” en el depósito de cadáveres, según declaraciones a la AFP que, por su parte, contó unos sesenta cuerpos entre viernes y sábado.

Un periodista local que consiguió entrar en el edificio contó 32 cuerpos de hombres desnudos, algunos de ellos con balazos en la cabeza.

La organización no gubernamental estadounidense Human Rights Watch acusó este domingo a las autoridades uzbekas de haber disparado contra los manifestantes con el argumento de “guerra contra el terrorismo”.

PRONUNCIAMIENTOS

“No se trata de terrorismo sino de personas que se expresan contra la pobreza y las represiones”, declaró Holly Cartner, responsable para Asia central de esa organización de defensa de los Derechos Humanos.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) exhortó también a la dirección uzbeka a “tener en cuenta los derechos de las personas que participaron en los disturbios”.

Tashkent, Miroslav Jenea, propuso la “asistencia de la OSCE para investigar las causas profundas de los disturbios con el fin de buscar una solución viable”.

Gran Bretaña denunció el domingo también “las violaciones de los derechos humanos” y la “ausencia de democracia” en Uzbekistán, según declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores, Jack Straw, en la cadena de televisión británica BBC.

NIEGA ACUSACIÓN

La representación en Gran Bretaña del movimiento islámico Hizbi Tahrir rechazó el sábado las acusaciones del presidente uzbeko, Islam Karimov, de que el grupo está detrás de la insurrección en Andizán, que causó al menos una treintena de muertos

El presidente «Karimov quiere distraer la atención del asesinato a sangre fría de centenares de civiles en Andizán, incluidas mujeres y niños», denunció el documento.

El presidente uzbeko acusó el sábado a grupos islamistas cercanos al prohibido partido Hizbi Tahrir, de estar detrás del levantamiento de Andizán, que, según cifras oficiales, provocó una treintena de muertos.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí