- Más de trescientos disfrazados desfilaron en El Torovenado
Arlen Cerda/[email protected]
GRANADA.- Diriá amaneció el viernes con ribetes carnavalescos. Desde la madrugada reventó la pólvora y sonó la música por todo el pueblo para celebrar un año más con fervor mariano y alegría a la Virgen de los Desamparados.
Como estaba previsto, los enmascarados y varios grupos de danza folclórica acompañaron en procesión la imagen de la Virgen, en un desfile de máscaras y música al son de marimbas y tambores.
Los dirialeños y visitantes de ciudades aledañas se reunieron en los andenes de las casas para disfrutar con los disparates de los enmascarados, quienes lucieron atractivos y caricaturescos disfraces, algunos hechos por ellos mismos.
Este atractivo ritual atrae cada año la atención de gran número de turistas nacionales provenientes de diferentes regiones del país, que llegan con la intención de entretenerse con las ocurrencias de los promesantes.
LOS DESTACADOS
El grupo que más llamó la atención este año, fue más de una docena de hombres que se vistieron con ceñidas faldas y tacones para imitar a las mujeres y profesoras más populares del pueblo. Además, organizaron un cortejo de boda.
No obstante, también destacó sobremanera, la participación de un hombre que llegó disfrazado de bebé, luciendo como vestimenta un pañal y que cargó y bebió de su biberón durante todo el baile. Entre otros disfrazados, figuraron del asesino de la máscara de la muerte, gorilas, calaveras, fantasmas y payasos.
Como siempre, la presencia de estos curiosos personajes atrajo la atención, y en algunos casos provocó miedo, a los niños que asistieron acompañados por sus padres o que simplemente asomaban sus cabecitas por las puertas y ventanas de las casas por donde se desplazaba el desfile.
HISTORIA
Este año, el baile de El Torovenado en Diriá en honor a la Virgen de los Desamparados cumplió 48 años. El historiador originario de Diriá, Ronald Bendaña, aseguró que este Torovenado se deriva del baile de disfraces que anteriormente se ofrecía a San Sebastián, en enero.
Según él, Félix Pedro Miranda fue el iniciador de esta tradición, pues desde 1957 recorrió cada 13 de mayo la calle principal de Dirá disfrazado de mujer para “pagar un milagro” a la Virgen. Esta promesa la pagó hasta su muerte, ocurrida en 1995, promoviendo siempre con su ejemplo la realización de este ritual que trasciende a gran parte de los pobladores de Diriá.
Antes, lo tradicional era el baile de las indias, negras y mexicanas, que ahora se ha rezagado ante los populares disfrazados.