Mar MarínEFE
LA HABANA.- La “cumbre” de disidentes convocada para el 20 en Cuba ha puesto de relieve la gran división de la oposición interna y se ha convertido en un desafío para el Gobierno, que no ha autorizado nunca una reunión similar.
El último intento de realizar un encuentro de estas características se produjo en 1996, cuando “Concilio Cubano” fracasó al tratar de reunir a toda la oposición.
Esta vez, la convocatoria viene de la mano de Marta Beatriz Roque, ex presa política y líder de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil, un movimiento que, según su fundadora, aglutina a una amplia representación de organizaciones sociales.
Un reciente documento oficial advirtió que no habrá “impunidad” para los “mercenarios”, como el Gobierno se refiere a los disidentes.
El presidente Fidel Castro se refirió indirectamente a esta reunión hace unas semanas en una intervención transmitida por televisión para advertir que hay grupos que “todavía no se dan cuenta en qué país están viviendo, ni ellos ni sus coautores”.
De la cita se han descolgado el Movimiento Cristiano Liberación (MCL) liderado por Oswaldo Payá, y los moderados Cambio Cubano, que encabeza Eloy Gutiérrez Menoyo, y Arco Progresista.
Tampoco acudirá a la cita Elizardo Sánchez, quien encabeza la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, y que ha justificado su ausencia para no mezclar su organización con proyectos de carácter político.
Junto a ellos se han retirado varios grupos minoritarios, en su mayoría desconocidos, como un singular Movimiento por los Derechos de los Homosexuales cuyo líder, Yaser Benítez, acusa a Roque de perseguir objetivos económicos con esta iniciativa.
Marta Beatriz Roque atribuye algunas de estas retiradas a las presiones oficiales que ha denunciado en las últimas semanas, pero sigue decidida a celebrar la reunión en un terreno de uno de sus colaborares, Félix Bonne, a unos 20 kilómetros de La Habana.