José Domingo Espinoza Corrales
Es tiempo que se borren todas las asperezas internas y que se llegue a un acuerdo para que se beneficie al Partido Conservador. Debo reconocer que desde 1948 vengo sirviendo de un andamio para que otro partido llegue al poder, sobre todo en 1982 cuando el Presidente de este período, Daniel Ortega, dio la oportunidad de que las paralelas históricas buscaran cómo hacer procedimientos. En ese entonces el presidente del Partido Conservador era el doctor Silviano Matamoros.
No se debe cuestionar al doctor Fernando Agüero, pues su deseo es ver este partido en el poder. En la historia de la humanidad no ha habido ningún pacto que haya sido satisfactorio, ni siquiera el pacto que hizo Dios con Abraham fue satisfactorio, mucho menos los pactos políticos en cuyos corazones y mentalidades solamente se aspira a los bienes personales.
Obrero de Chinandega