- La creación de un banco de fomento que facilite el acceso al crédito en condiciones favorables a la agricultura genera opiniones encontradas. Los productores dan un rotundo sí al proyecto, mientras que el Gobierno aún no se atreve a descartarlo del todo, pero no lo avala de lleno.
Mario José Moncada
Las tierras están listas, al igual que los productores, los obreros agrícolas y los mercados, pero la principal queja en el inicio del ciclo agrícola 2005-2006 es el acceso a recursos financieros en condiciones favorables para los más de 200 mil productores que existen en el país. El sector agrícola, según diversas estimaciones, necesita anualmente al menos 150 millones de dólares sólo para actividades productivas, pero la demanda supera la oferta.
En el inicio del nuevo año productivo la creación de un banco de fomento ha saltado en la agenda, entre aquellos que sostienen que su existencia “es urgente” como dicen los productores, y los que aseguran que se trata de un proyecto que habrá que “estudiarlo a fondo” como indica el Gobierno.
El Ejecutivo ha ofrecido para este año 1,130 millones de córdobas (alrededor de 68 millones de dólares) para financiar la producción, a través de 21 programas que manejan seis entidades gubernamentales como la Financiera Nicaragüense de Inversiones (FNI) y el Instituto Nicaragüense de Desarrollo (IDR); mientras que las microfinancieras y los bancos dicen disponer de más de 60 millones de dólares, recuerda el ministro Agropecuario y Forestal (Magfor), José Augusto Navarro.
¿Entonces, dónde está el problema? Según los productores, en las condiciones para acceder a esos recursos, especialmente en las tasas de intereses que superan el 12 por ciento anual si se trata de la banca comercial, o especialmente por los largos trámites burocráticos si se busca en las entidades del Gobierno, riposta Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG).
Estas trabas no permiten que el crédito llegue siquiera a la mitad de los 200 mil productores agrícolas, según Ariel Bucardo, presidente de la Caja Rural Nacional (Caruna), para quien también es urgente tener financiamiento a largo plazo, y no a seis meses o a un año como ocurre hoy.
Sostiene que la banca comercial sólo cubre a 10 mil productores que cosechan los grandes cultivos como azúcar, maní, arroz, soya y algo de café, y poco de granos básicos; mientras que otras entidades como las microfinancieras llegan a otros 60 mil productores.
Aquí reacciona el ministro Navarro, para quien otros planes del Gobierno que no necesariamente facilitan córdobas de papel y metal, facilitan al final algún tipo de financiamiento como el caso del Plan Nacional Libra por Libra a través del cual este año 120 mil productores recibirán tres millones de dólares en semillas certificadas.
ALGUNAS INICIATIVAS
En teoría, un banco de fomento según el diputado sandinista, Wálmaro Gutiérrez, quien preside una comisión encargada de elaborar un anteproyecto de Ley que permitiría la creación de esa entidad, ayudaría a otorgar crédito a los sectores productivos del país en condiciones favorables y a planificar y ejecutar una política central crediticia.
Gutiérrez adelanta que el banco de fomento, de crearse, sería una entidad de carácter autónomo tanto en los asuntos administrativos como jerárquicos, que asegura se deberá manejar con “criterios de rentabilidad y transparencia” tanto en la selección de los sujetos de crédito como en la administración de los recursos que integren su capital.
Para el parlamentario el capital semilla de ese eventual banco estaría conformado principalmente por una partida de 10 millones de dólares que la privatización de la Empresa Nicaragüense de Telecomunicaciones (Enitel) les dejó a los diputados y que actualmente se encuentran en el Banco Central de Nicaragua (BCN), más los recursos que reúnen los 21 programas de crédito que tiene el Ejecutivo.
El ministro Navarro asegura que “el Gobierno está estudiando a fondo” la posible creación del banco de fomento, pero sostiene que será necesario un consenso entre el Ejecutivo, los productores y el parlamento, para juntos “sondear” entre la comunidad cooperante si está dispuesta a apoyar una iniciativa de este tipo, tomando en cuenta que el otrora Banco Nacional de Desarrollo (Banades) quebró por malos manejos e irregularidades financieras luego de décadas de existir.
A su juicio disponer de esos 10 millones de dólares que los diputados tienen a su disposición tras la venta de Enitel “es una buena idea”, pero muestra sus dudas sobre los 68 millones de dólares concentrados en los 21 programas gubernamentales de crédito.
“Estos programas están negociados con la cooperación internacional, por lo que el Gobierno ni la misma Asamblea Nacional pueden cambiar el destino de estos fondos si es que no hay un consenso con los cooperantes”, sostiene.
En cambio, Álvaro Fiallos, presidente de la UNAG, considera que sería factible “juntar” en un banco de fomento los 21 programas que maneja el Gobierno, pues a su juicio se reduciría así la burocracia para acceder a los fondos “que hoy están dispersos”.
Esta “fusión” es apoyada por el presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), Manuel Álvarez, para quien “sería muy positivo” unificar en el banco de fomento los recursos de los que disponen entidades como la FNI, el IDR, o el Fondo de Crédito Rural (FCR), cuyas autoridades guardaron silencio ayer pese a las reiteradas consultas de LA PRENSA.
“Muchas veces estas entidades reciben recursos a bajos intereses de la cooperación internacional, pero en la medida de que son intermediados los intereses que se le cobran a los productores son demasiados altos”, riposta Álvarez.
Mientras se decide la suerte del banco de fomento, los productores no pierden tiempo y han iniciado la siembra.
CUIDADO CON LO POLÍTICO
Néstor Avendaño, economista y experto en asuntos financieros, explica que un banco de fomento permitiría impulsar el desarrollo y el crecimiento económico, pues refiere que el crédito en manos del sector privado se centra en actividades seguras, de rápida recuperación, donde el riesgo es mínimo.
“Pero la banca estatal debe, en cierta medida, enfrentar esos riesgos a través de una serie de instrumentos financieros como seguros de cosechas, que asegure el acceso al crédito del pequeño productor y que reduzca los costos del crédito. Es decir, un banco de fomento está por el crecimiento económico”, sostiene.
Pero advierte que “hay que deslindar las decisiones políticas de las decisiones de una banca de fomento”, pues de ser así se corre el riesgo de un descalabro de la nueva entidad.
“La reglamentación de un banco de fomento debe ser ajena al color político de los partidos y del Gobierno en el poder”.
Avendaño aclara además que un banco de fomento debe ser visto de manera integral, para lo cual será necesario facilitar a los productores acceso a los mercados nacional e internacional, a la importación de materia prima, maquinarias y equipos, y una mayor educación técnica de la fuerza laboral del sector.
El financiamiento a la producción es vital, considera, cuando el peso de la actividad agrícola en la economía de Nicaragua se hace sentir especialmente en el Producto Interno Bruto (PIB) y en las exportaciones, según las cifras oficiales.
El año pasado la actividad agrícola representó el 10.2 por ciento del PIB, que fue de 4,555 millones de dólares, indicó José de Jesús Rojas, subgerente de Investigaciones Económicas del Banco Central de Nicaragua (BCN).
Entre tanto, el 40 por ciento de las exportaciones totales del país, equivalente en el 2004 a 755.6 millones de dólares, fueron agrícolas.
Pese a situaciones adversas como los altos precios del petróleo, situación que aún se mantiene, el sector agrícola registró el año pasado un crecimiento del 5.4 por ciento.
El crecimiento del sector agrícola fue el segundo mejor de las actividades primarias de la economía nacional, después del crecimiento del 8.3 por ciento del sector pecuario.
El sector pecuario se ubicó así por encima del sector pesca que creció 2.6 por ciento, y de la silvicultura que tuvo una recuperación del 2.2 por ciento.
Rojas sostuvo que el aporte de la agricultura al PIB “es importante” y aumenta si se incluyen las cadenas productivas y agroindustriales.
LA REPARTIDA
El sector agrícola ocupa el cuarto lugar de las diversas actividades económicas que reciben recursos del Sistema Financiero Nacional, según se desprende del más reciente informe sobre la distribución del crédito, publicado por el Banco Central de Nicaragua (BCN) con fecha de febrero pasado.
17,837 millones de córdobas integraban a esa fecha la cartera total de préstamos de los bancos.
27.9 por ciento de esa cartera correspondía al sector comercio.
14.8 por ciento a las tarjetas de crédito.
12.8 por ciento al crédito hipotecario.
12.4 por ciento al sector agrícola.
12.2 por ciento a los préstamos personales.
10.9 por ciento al sector industrial.
2.5 por ciento a la producción ganadera.
6.5 por ciento a diversos sectores de la economía nacional.
13,924 millones de córdobas conformaban la cartera de crédito de los bancos del país en febrero del 2004 según las cifras oficiales del BCN.
BCIE INTERESADO
Marvin Taylor, economista jefe del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), no descartó que la entidad se sume a la iniciativa de crear un banco de fomento. “Es necesario tomar acciones para mejorar el acceso al crédito a los productores nicaragüenses y al resto de la región también, y el banco quiere ver la manera de apoyar esa iniciativa que se está gestando en Nicaragua”, dijo.