Brooke Shields y la depresión posparto

Luchó muchos años por ser madre y cuando lo logró, cayó en un abismo A los 20 años, cuando publicó su segunda autobiografía, parecía que la protagonista de La laguna azul ya venía de vuelta. Pero en las dos décadas siguientes se subió a unas cuantas montañas rusas de vida y trabajo, que la mantuvieron […]

  • Luchó muchos años por ser madre y cuando lo logró, cayó en un abismo

A los 20 años, cuando publicó su segunda autobiografía, parecía que la protagonista de La laguna azul ya venía de vuelta. Pero en las dos décadas siguientes se subió a unas cuantas montañas rusas de vida y trabajo, que la mantuvieron —para bien o para mal— vigente en los tabloides. A punto de cumplir 40 años, inaugura una nueva etapa, con un exitoso regreso a los escenarios y un libro donde cuenta su batalla contra la depresión posparto.

Dice que pensó en matarse. Que le bastaba con mirar las ventanas de su loft en el SoHo de Manhattan, para imaginarse saltando por ellas. Que llegó a tener visiones en las que su hija recién nacida volaba por los aires y se azotaba contra una muralla. En los peores días, incluso, fantaseaba que una familia adoptiva se llevaba a la niña, o que alguien la secuestraba. “Solamente quería escapar de mi vida”.

Esas son algunas de las revelaciones que la actriz y modelo Brooke Shields hace en su libro Down came the rain: my journey through postpartum depression. La misma joven que en 1980 hacía suspirar con su papel en la película La laguna azul —el relato de una pareja de niños que naufragan y se enamoran en una isla desierta— confiesa sin pelos en la lengua que tras dar a luz a Rowan, el 15 de mayo de 2003, se encontró con su lado más oscuro, y se hizo parte de un club al que nunca pidió entrar: el de las mujeres con depresión posparto.

“Es realmente morboso y horrible. Nunca habría hecho nada para dañarla. En verdad, lo que quería era morirme. Una vez estaba con ella en el auto y simplemente deseé que mi cabeza saltara por el parabrisas. Si veía un camión, mi primer impulso era ir directo al frente. Lo terrible es la manera tan racional en que lo sentía. Era como si alguien me hubiera arrancado de mi cuerpo”.

Una cesárea de emergencia y la hinchazón que no la dejó siquiera sostener a su hija en los primeros minutos — “tenía las manos como guantes de béisbol”— contribuyeron a gestar su mal.

La ironía es que la chica de las cejas más tupidas de Hollywood había tratado de embarazarse por años. El tratamiento de fertilización artificial al que se sometió junto a su esposo fue vox populi gracias a un peligroso cóctel que combinó a una enfermera charlatana con periódicos amarillistas. Los detalles de sus problemas para concebir —la forma de su cérvix y las lesiones que tenía en sus paredes, a raíz de operaciones previas para eliminar células precancerosas— se convirtieron en un tema de sobremesa en los hogares norteamericanos, al igual que antes lo había sido su vida sentimental.

Rowan está por cumplir dos años. Hace tres meses que la actriz y modelo dejó de tomar antidepresivos y, aunque sabe que el riesgo de una recaída estará latente, ya tiene ganas de volver a ser mamá.

Está agradecida con su hija por enfrentarla a sus fantasmas personales y familiares y por llevarse lejos el perfeccionismo que la obsesionó toda su vida. “Siempre hubo un atisbo de algo que me impulsaba a mejorarme. Lo atribuyo en gran parte a dar pecho, porque para mí la conexión física era lo que realmente necesitaba”, reflexiona.

La relación de Brooke Shields con su madre está resentida. Teri Shields fue, hasta los 30 años, su manager. Sufre de depresión y alcoholismo.

UN AMOR QUE LE DA PAZ Y APOYO

Después de varios fracasos amorosos, la actriz se estabilizó.

Amor. Poco después de su divorcio, en 1999, conoció en una gala de beneficencia a su actual esposo y padre de Rowan, Chris Henchy, quien la ha ayudado a encontrar su lado estable.

Esposo. Henchy es un escritor de Hollywood que cuenta entre sus aciertos las seriales Spin city (con Michael Fox) y Suddenly Susan, un exitoso sitcom (1996-2000) que puso a Brooke, su musa, de vuelta en las pantallas. Hasta el año pasado estuvo al aire con una serie de trabajos como I’m with her.

Tomado de la Revista Ya, de El Mercurio, Chile.  

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