- Edgard Martínez, un ingeniero de profesión, que ha crecido en el ambiente del beisbol como un dirigente forjado en el contacto permanente con las distintas categorías de este deporte, se ha convertido en la más fuerte amenaza para Carlos García y su afán de reelegirse una vez más como presidente de la Federación Nicaragüense de Beisbol
Edgard Rodríguez Centeno
¿Intuición o perspicacia? Nunca lo sabremos. Lo cierto es que aquella mañana del 17 de marzo del 2001, mientras se desarrollaban las elecciones del comité ejecutivo de la Federación Nicaragüense de Beisbol, Feniba, el una vez más reelecto presidente, Carlos García, tomó la palabra.
“Agradezco el apoyo unánime de esta asamblea hacia mi persona y agradecería que se eligiera como secretario a alguien de mi entera confianza como es el doctor José María Enríquez”, dijo Carlos, para luego continuar el proceso.
Para sorpresa o quizá para molestia de Carlos, Edgard Martínez, y no “Chema” Enríquez, fue electo nuevo secretario de la Feniba. Se percibió incomodidad en el ambiente, mientras Martínez prometía realizar un buen trabajo y ganarse la confianza de García.
Si hubo o no una relación de confianza entre ambos, tampoco lo sabemos. El hecho es que ahora, cuatro años después de aquel escrutinio, Martínez ha emergido como la principal amenaza a la permanencia de Carlos al frente del aparato beisbolístico nacional.
“Sí, me gané su confianza a base de trabajo honesto, tanto así que en un congreso de la Feniba el propio Carlos García lo reconoció y está por escrito lo que yo he realizado en el cumplimiento de mis funciones”, señala Martínez, mientras dialoga con LA PRENSA.
Martínez, un ingeniero de 41 años y forjado como dirigente a través del contacto diario con el beisbol, pretende hacer lo que nadie ha conseguido hasta ahora: derrotar a Carlos García en elecciones para la presidencia de Feniba.
García asumió la Feniba en 1970 tras imponerse a Gustavo Fernández, y desde entonces, sólo cuando estuvo preso pudieron desvincularlo de los resortes de poder en el beisbol nacional. Martínez espera vencerlo en buena lid.
Intentás algo que hasta ahora nadie ha conseguido: destronar a Carlos. ¿Por qué creés que lo podés lograr?
Por dos razones fundamentales: porque cuento con el apoyo del movimiento federado y porque Carlos García ya no engaña a nadie. Ya cumplió su ciclo. Y aquella vieja treta de andar regalando unas pelotitas o unos guantes en la época electoral, ya no funciona. El movimiento federado está consciente de que nuestro beisbol merece mejor suerte, que necesita cambios profundos, y eso implica erradicar un sistema cuya inoperancia está más que comprobada. Se ha perdido mucho terreno.
¿En qué consiste de forma concreta el apoyo que tenés?
En el respaldo de 12 de las 18 asociaciones que conforman la Feniba. Ellos son los que me han lanzado en esta empresa. Yo no fui a decirles que yo deseo ser presidente de Feniba. Ellos han visto mi trabajo, mi honestidad y la visión de realizar cambios serios en todos los niveles del beisbol.
Hay quienes consideran que el problema del beisbol, es un asunto de falta de dinero. ¿Qué creés vos?
Esa es una visión simplista del problema. Sí, es cierto que se necesita el dinero. De eso no hay duda, pero las cosas se agravan cuando el poco dinero que hay se maneja de forma incorrecta como hasta ahora. La mayor parte del presupuesto del beisbol se utiliza para pagar deudas de la Selección Nacional Mayor, mientras las demás categorías permanecen en total abandono.
¿Y vos podrías resolver esa dificultad?
La clave se llama capacidad de gestión y sé que la tengo. Aquí he oído a cronistas deportivos que dicen que tenés que ser sangre azul o tener mucha plata para sacar adelante al deporte. Esa es una visión excluyente. Yo tengo buenas relaciones con la empresa privada, a la cual presto mis servicios profesionales como ingeniero industrial y muchos empresarios me han dicho que me van a respaldar por mi credibilidad. Ese es otro detalle: hay gente a la que ya no le creen y por eso no le ayudan.
¿Fue difícil poder establecer una relación con Carlos, que a lo mejor no los tuviera frente a frente ahora, sino sumando esfuerzos?
Fue difícil porque él quiere hacerlo todo y no confía en nadie. Pero además, conmigo siempre tuvo prejuicios debido a que fui parte de una comisión que revisó los estatutos de la Feniba y siempre dije que había muchas irregularidades que debían corregirse. Eso no agradó y vi la intención de frenar mi desarrollo, pero el movimiento federado piensa de otra forma sobre mi persona.
Las elecciones son el 11 de junio, ¿no hay temor que haya cambio de posición en algunas asociaciones?
La gente ha perdido el miedo y está clara de la necesidad de aprovechar este chance histórico de asegurarle un mejor futuro al beisbol. Tiene que haber cambio. Sé que don Carlos junto a Ronald Ruiz y Jorge Zelaya están maniobrando y hasta eligiendo federaciones de forma irregular para evitar la derrota, pero creo que no hay marcha atrás. El beisbol no puede estar peor de como está ahora.
¿Cómo que están haciendo acciones ilegales?
Comencemos por el hecho de que la actual Feniba es ilegal. Su período se le venció el 16 de marzo pasado y en un abuso extremo, pasando por lo que establecen los estatutos, Carlos programó las elecciones para junio, tratando de oxigenarse. Ahora habla de discrecionalidad. ¿Qué es eso? El ejecutivo fue electo por cuatro años y esos ya pasaron. Y los estatutos dicen que si la mitad más una de las asociaciones piden elecciones, el presidente debe convocar, y no lo hizo. ¿Por qué no lo hizo? 12 asociaciones se lo pidieron.
Dijiste que han elegido federaciones de manera ilegal también. ¿Dónde pasó eso?
En Jinotega. Ahí existe una asociación departamental y don Carlos fue a elegir otra de forma paralela que le garantice su voto a él. Hizo una elección con ocho personas, en un departamento en el que hay 19 ligas y cada liga tiene un representante ante la asociación, que en total, dispone de 35 miembros. Los estatutos dicen que tiene que haber al menos el 50 por ciento de los miembros, es decir, que debían haber por lo menos 18 personas, pero lo hicieron con ocho. Sin embargo, eso es parte de un estilo de trabajo. Así es como se ha mantenido tanto tiempo ahí (en Feniba).
En una ocasión dijiste que don Carlos abandera las selecciones nacionales, pero que otros tienen que conseguir el dinero. ¿Es así?
Sí lo dije y lo sostengo. Por hacerse la propaganda muchas veces ha abanderado equipos y después nos vemos en el apuro de pegar carreras para conseguir el dinero para el transporte de los niños o jóvenes, que durante su administración han sido los más abandonados. A mí me ha tocado poner de mi bolsa para hacer algunos viajes. Así que no me van a contar cuentos sobre este asunto.
Se te ha visto muy vinculado al beisbol menor. ¿Te interesa poco la Primera División?
Me interesa todo el beisbol de manera integral. Lo que no veo correcto, es que se desatiendan las ligas menores, que es de donde salen los prospectos. Después es fácil sólo agarrar a los jugadores hechos y convocarlos a la Selección. La misma Selección merece un mejor tratamiento y tenemos que dárselo. De manera que estamos interesados en cambiar el sistema de trabajo total.
Don Carlos se ha reunido con Enrique Gasteazoro. ¿Qué lectura hacés de esa situación?
No hay que ser muy inteligente para saber que anda buscando apoyo, después que lo acusó de haberle usurpado su liga. Imaginate qué mal han estado las relaciones entre la Feniba y la Liga Profesional, que ésta sancionó a jugadores y a un coach, y la Feniba los recibió con los brazos abiertos. ¿Cuál fue el mensaje que envió? No estamos interesados en una relación con ustedes. Somos otra cosa. Por mi parte puedo decirte, que tengo una magnífica relación con el licenciado Enrique Gasteazoro y entiendo la necesidad de establecer las mejores relaciones posibles en beneficio del beisbol en general”.
LOS CONTACTOS INTERNACIONALES Y EL ROBO A LA FENIBA
Edgard Martínez nació en Ciudad Darío, en una familia dedicada a las labores del campo y aunque siempre soñó con ser médico, con el tiempo reorientó sus aspiraciones hacia otros rubros y ahora es un profesional con dos ingenierías y un postgrado en su currículum.
“Siempre fui un alumno destacado y con liderazgo. Participé en las Olimpiadas Matemáticas en varias ocasiones y deseaba ser médico. Trabajo desde niño y ya desde los 15 años, tuve un empleo como asalariado. Sin embargo, desde hace cinco años tengo mi propia empresa en el ramo de la construcción y el mantenimiento industrial. Actualmente mantengo relaciones contractuales con empresas como la Compañía Cervecera Nacional y la Pepsi”, dice Martínez, un chele de 41 años.
Quienes lo conocen desde niño, afirman que Edgard jugó beisbol pero que no era propiamente un buen pelotero, aunque él asegura que estuvo a punto de ser seleccionado nacional en Pequeñas Ligas, pero que los estudios eran su prioridad.
“Una vez que dejé de jugar me vinculé al beisbol como patrocinador de equipo, organizador de ligas y más tarde fui presidente de la liga municipal de Tipitapa, donde radico. Más adelante ingresé a la asociación municipal y después a la Federación de Managua, desde donde pasé a Feniba, como secretario general”, explica Martínez, quien a menudo cierra los ojos como para dar más fuerzas a sus palabras.
Edgard, a favor de don Carlos siempre se esgrime el asunto de sus contactos internacionales. ¿Tenés esa desventaja, o no?
¿Cuáles contactos? Mencioname algo útil que se haya conseguido con esos famosos contactos, si hasta estamos fuera de todos los organismo internacionales. El colmo fue que en el congreso de la Federación Internacional de Beisbol (IBAF) en La Habana en el 2003, fuimos a apoyar a El Salvador. Nicaragua ha perdido un terreno increíble porque los líderes de los otros países son jóvenes, con ideas nuevas y otra visión sobre el beisbol. Nosotros estamos atrasados en ese aspecto.
A Carlos hubo que echarlo preso para quitarlo de Feniba. No es fácil tu reto.
A lo mejor desea hacer lo mismo conmigo (echarme preso) para evitar que cambiemos un sistema que es inoperante.
¿Y eso por qué?
Yo siempre he estado claro, que van a querer descalificarme en el camino hacia las elecciones porque ese es un estilo de trabajo que identifica a ciertas personas, pero no creí que llegarían al extremo de decir, por ejemplo, que desconfiaban de mí tras el robo que hubo en Feniba en el mes de marzo pasado.
Eso es un asunto muy serio. ¿Cómo lo supiste?
Una personalidad importante en nuestro país me afirmó que don Carlos le dijo que yo era sospechoso en el robo. ¡Fijate que locura!
¿Qué vos te metiste a robar?
Tal vez no eso, pero a lo mejor, que yo pagué a los delincuentes que cometieron el robo. Eso yo lo dejo pasar porque el tiempo da a cada quien lo que se merece.
¿Te sentís seguro de ganar?
Sé que he hecho un buen trabajo y confío en que no dejaremos pasar esta oportunidad histórica. Pero cuando uno compite, se gana o se pierde. Pero me metí a esto con la meta de ganar, concluyó Martínez.